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Historia del perfume

Historique

Antigüedad


Los primeros rastros del uso de la perfumería se remontan a la Antigüedad. No obstante, esta se reservaba más bien al culto de los dioses. Asimismo, las materias primas se empleaban en bruto, directamente en forma de flores, plantas aromáticas o resinas. Los ritos consistían entonces en quemar esencias aromáticas en honor a las divinidades. Los egipcios y los griegos consideraban que el perfume servía para exaltar su belleza y su poder. De hecho, la propia palabra «perfume» proviene del latín «per fumum», que significa literalmente «a través del humo». Sin embargo, es a la reina Cleopatra a quien se debe el inicio de la perfumería como elemento asociado a la belleza femenina. En efecto, a esta le gustaba especialmente sumergirse en baños perfumados.

Edad Media


La primera parte de la Edad Media está marcada por un claro retroceso de la perfumería. En efecto, las invasiones bárbaras provocaron la caída del Imperio Romano y limitaron el uso de las plantas aromáticas. Sin embargo, la reapertura de las rutas comerciales romanas a partir del siglo XII permitió redescubrir numerosas fragancias. Además, fue en esta época cuando los chinos, los árabes y los alquimistas europeos descubrieron el alcohol etílico y el sistema de destilación. Por último, los viajes de Marco Polo, así como el desarrollo del comercio de especias, abrieron paso a nuevos aromas.

Renacimiento


El Renacimiento es una época muy marcada por la perfumería. En efecto, los nobles recurrían cada vez más a los perfumes para enmascarar los olores corporales. En efecto, el aseo no era entonces diario y era necesario cubrirse con perfumes fuertes y embriagadores para disimular los malos olores. Se empleaban esencialmente ámbar, almizcle, jazmín o nardo. Asimismo, las numerosas exploraciones, como las de Cristóbal Colón, Magallanes o Vasco de Gama, permitieron traer nuevas materias primas como cacao, vainilla, tabaco, pimienta o cardamomo. Por último, fue también en esta época cuando los perfumistas comenzaron a instalarse en París y cuando la nobleza francesa se adornó con guantes perfumados, hasta el punto de que en 1656 nació el gremio de los guanteros perfumistas franceses.

Época clásica


Luis XIV fue apodado el «rey más fragante del mundo». En efecto, el uso de los perfumes era omnipresente en la corte de Versalles. De hecho, se cuenta que el Rey Sol incluso hacía perfumar las fuentes de los jardines del castillo. La fuerte demanda de esencias de la monarquía llevó entonces a Francia a desarrollar su propia producción. Dado el clima favorable del sur de Francia, las plantaciones de materias primas se instalaron en la región de Grasse. Desde entonces, este lugar se considera la capital de la perfumería. Allí se cultivan materias primas odorantes y se confeccionan los perfumes más hermosos. Luis XV, por su parte, continuó glorificando la imagen de la perfumería e incluso ordenó llevar un perfume distinto cada día en la corte.

El siglo XIX


El siglo XIX marcó de nuevo un retroceso de la perfumería. En efecto, esta se asociaba a la corte y, por tanto, era vista con especial recelo durante la revolución. Hubo que esperar al Consulado para verla regresar a un primer plano gracias a la emperatriz Josefina y a Napoleón, aficionados a los aromas exóticos y a las Eau de Cologne. Poco a poco, la perfumería comenzó a industrializarse y fue percibida cada vez más como un arte de pleno derecho. Asimismo, fue en ese momento cuando aparecieron las primeras moléculas de síntesis. El vaporizador, por su parte, fue inventado en 1870 por el escritor Brillat Savarin. Otras grandes casas como Guerlain o Pivier aprovecharon igualmente este auge para desarrollar la producción en serie de frascos. Fue el comienzo de la perfumería tal como la conocemos hoy.

1900 – 1950


El siglo XIX marcó de nuevo un retroceso de la perfumería. En efecto, esta se asociaba a la corte y, por tanto, era vista con especial recelo durante la revolución. Hubo que esperar al Consulado para verla regresar a un primer plano gracias a la emperatriz Josefina y a Napoleón, aficionados a los aromas exóticos y a las Eau de Cologne. Poco a poco, la perfumería comenzó a industrializarse y fue percibida cada vez más como un arte de pleno derecho. Asimismo, fue en ese momento cuando aparecieron las primeras moléculas de síntesis. El vaporizador, por su parte, fue inventado en 1870 por el escritor Brillat Savarin. Otras grandes casas como Guerlain o Pivier aprovecharon igualmente este auge para desarrollar la producción en serie de frascos. Fue el comienzo de la perfumería tal como la conocemos hoy.

1950 – 2000


Los años cincuenta marcan el inicio de la democratización de los perfumes. Estos se convierten en un lujo más accesible. La corriente hippie hace del pachulí su emblema. Asimismo, aparecen las eau fraîches, como las legendarias Habit Rouge de Guerlain o Eau Sauvage de Dior. Los hombres, por su parte, van abandonando poco a poco las Eau de Cologne en favor de los perfumes propiamente dichos. Los años ochenta muestran después el regreso de los perfumes más embriagadores. La virilidad está omnipresente y prima la potencia. Habrá que esperar a los años noventa para ver un retorno a más suavidad y pureza. Llega entonces el momento de la ternura y de la naturaleza. Asimismo, es en ese momento cuando aparecen los perfumes gourmand, en particular con la creación de Angel de Thierry Mugler en 1992.

Del 2000 a nuestros días


La perfumería moderna está marcada por varias tendencias simultáneas. Algunos buscan más bien la sensualidad, mientras que otros se orientan más hacia la autenticidad y la emoción. El espíritu retro chic se aprecia más que nunca. La perfumería es también menos compartimentada, y los perfumes masculinos se permiten más ternura mientras que las mujeres se atreven con más impertinencia. Asimismo, las fragancias unisex se multiplican y los perfumes de nicho están cada vez más de moda.

Aunque la globalización contribuye a difundir la imagen de la perfumería por todo el planeta, algunas civilizaciones escapan todavía hoy a este fenómeno. En Oceanía, por ejemplo, todavía se frota el cuerpo y el cabello con vegetales. Asimismo, en Asia se siguen practicando ofrendas florales a las divinidades. En cualquier caso, la perfumería parece tener todavía un buen futuro por delante, y los numerosos avances técnicos ya prometen cautivar nuestro olfato en los años venideros.