Egipto

El amor de los egipcios por el perfume
El museo del Louvre cuenta con una gran galería consagrada a la época del Antiguo Egipto. Entre las numerosas piezas allí expuestas, un fragmento de caliza pintada representa a una sirvienta presentando un espejo y un estuche de kohl a su señora, que amamanta a su hijo. Da así testimonio del apego de los egipcios a los cosméticos. Asimismo, entre los productos más apreciados de la época, el perfume ocupa un lugar destacado.
El perfume como vínculo entre el cielo y la tierra
Si los egipcios profesaban un amor tan particular a la perfumería, era ante todo porque veían en este producto un medio indiscutible de crear un vínculo entre los hombres y los dioses. Por ello, los perfumes estaban presentes en todos los rituales. Servían para purificar a los hombres y participaban en cada etapa importante de la vida humana hasta el momento del embalsamamiento funerario. Los egipcios contaban que los aromas intensos favorecían la elevación del alma. Del mismo modo, se hacían regularmente ofrendas perfumadas a los dioses para asegurarse su protección. Por ejemplo, en el momento del fallecimiento, el embalsamamiento servía para conservar la integridad corporal. Asimismo, cada mañana los sacerdotes procedían al aseo de las estatuas que representaban a las divinidades egipcias. Además, estos últimos estaban especializados en aromaterapia y eran quienes preparaban los aromas que se quemaban a modo de ofrendas en un local situado cerca de los lugares de culto. Se empleaban entonces todo tipo de ingredientes, ya fueran flores, hierbas aromáticas, maderas resinosas, miel… Además, las recetas de los productos perfumados destinados a los rituales se guardaban celosamente. Solo se transmitían de forma oral y nunca se escribían, con el fin de evitar su divulgación.
El uso del perfume como arma de seducción
No obstante, al igual que en nuestra época, el perfume se utilizaba también como baza de seducción. Su poder odorante y estético era muy apreciado por la población egipcia. Así, los mortales no dudaban en maquillarse y utilizar las sustancias perfumadas de la época para enmascarar sus olores corporales y mostrar una cierta elegancia. Las dos materias más empleadas de la época eran, en este caso, el incienso y la mirra. Estas se importaban directamente de Somalia y del norte de Etiopía. No obstante, otras materias odorantes llegaban también de Libia, Arabia y Oriente Próximo. Así, los egipcios se abastecían también de aceite de pino, notas amaderadas y especias. Ya entonces eran ávidos de descubrimientos y partían en busca de materiales variados, dotados a la vez de propiedades estéticas y también medicinales. Además, los egipcios dominaban ya perfectamente el arte de la aromaterapia. Todas las esencias creadas se contenían entonces en una especie de enormes tinajas de barro similares a los tres mil ejemplares descubiertos en la tumba de Tutankamón y cuyo olor persiste aún en nuestros días...
Sin duda, los egipcios están considerados hoy como el pueblo que abrió el camino a todos los avances tecnológicos en materia de perfumería. Son los responsables de los primeros usos de notas perfumadas y de los primeros descubrimientos en esta materia.