El siglo XX

El siglo XX, el advenimiento de la perfumería moderna
El comienzo del siglo XX está profundamente marcado por la asociación de la perfumería y la moda, una unión de dos universos cuyos primeros indicios datan del perfume Rosine elaborado por el modisto Paul Poiret. Más que nunca, el perfume se convierte en un producto emblemático del universo del lujo. Composiciones olfativas inéditas ven la luz de manos de François Coty y René Lalique, que asocian materias primas naturales con moléculas sintéticas. Además, es también en ese momento cuando Coty lanza el perfume Chypre, una composición innovadora que abre camino a otras muchas esencias del mismo tipo. No obstante, la primera guerra mundial marca una pausa en este impulso creativo, que no se retomará hasta los años veinte.
La perfumería de los Años Locos
Los años veinte ven aparecer la influencia creciente de la moda sobre la perfumería. Chanel se erige en particular como maestra en la materia, imponiendo poco a poco el aspecto de una mujer garçonne y más liberada que nunca. Los aldehídos se utilizan por primera vez en gran cantidad en las esencias y verdaderas leyendas ven la luz, como Chanel N°5, Shalimar o Arpèges.
La influencia del cine de Hollywood
Desde los años treinta, el perfume se afirma como un producto de lo más glamuroso. En concreto, goza de gran popularidad entre las estrellas de Hollywood. Así, se inspira claramente en ese universo lujoso, revelando perfumes florales, muy femeninos y opulentos, como L’Air du Temps de Nina Ricci, Femme de Rochas o Miss Dior.
El nacimiento de las fragancias masculinas
Los años cincuenta suenan como revolucionarios. En efecto, es el comienzo de la perfumería para hombres. Estos caballeros se perfuman a partir de entonces con L’Eau d’Hermès, Monsieur de Givenchy o Pour Monsieur de Guerlain. En cambio, pocos perfumes femeninos de esa década han logrado sobrevivir al paso del tiempo para seguir presentes en los estantes hoy en día.
Los años hippies
Los años setenta están marcados por la corriente hippie. Así, los florales aldehídicos gozan de especial favor. Los perfumes verdes y los chipre también son muy apreciados. Del mismo modo, el pachulí se convierte en referencia y Réminiscence surfea claramente esta tendencia, haciendo de su perfume Patchouli el símbolo de toda una generación. Asimismo, la publicidad ocupa cada vez más espacio en el universo de la perfumería y los creadores son cada vez más numerosos en jugar con las corrientes de su época, como el neorromanticismo o el feminismo. Los hombres, por su parte, separan cada vez más su perfume del ritual del afeitado y se orientan hacia composiciones más viriles como Azzaro pour Homme, Yves Saint-Laurent pour Homme o Paco Rabanne pour Homme.
La opulencia de los años ochenta
Los años ochenta, por su parte, están muy marcados por el culto al cuerpo. Los perfumes reflejan esa imagen y se vuelven cada vez más intensos y exuberantes. Los géneros femenino y masculino se ven como exacerbados y la tendencia para mujeres se orienta claramente hacia las fragancias orientales, especiadas y sensuales. Dior da entonces un gran golpe y elabora Poison, sin duda uno de los perfumes más vendidos del siglo pasado. Las composiciones masculinas, en cambio, resultan más frescas, más complejas y más dinamizantes. Se destinan más concretamente a los deportistas.
El regreso a los orígenes de los años noventa
No obstante, esta tendencia se agota poco a poco y los años noventa la contradicen incluso de manera radical, mostrando una búsqueda de autenticidad y sencillez. Es en ese momento cuando aparecen los primeros perfumes unisex, como CK One. Las mujeres aprecian las composiciones florales, espontáneas e inocentes. La vainilla también hace su gran regreso con fuerza. Por último, los hombres optan por más sobriedad, apreciando las composiciones aséptica, frescas y limpias.
Así concluye el siglo XX y se prepara la entrada de la perfumería en un nuevo milenio…