El islam

La cultura islámica y las ciencias del mundo árabe al servicio de la perfumería
Mahoma dijo un día que las mujeres, los niños y los perfumistas eran a quienes más amaba en el mundo. Esta frase convirtió así el perfume en uno de los productos más sagrados del culto musulmán. Este se veía entonces cargado de un sentido espiritual sin dejar por ello de cumplir su función higiénica y farmacéutica. Asimismo, asociada a los numerosos conocimientos científicos de los árabes, la perfumería se convirtió en esa época en un arte cada vez más refinado.
Arabia, una tierra favorable a la perfumería
Si el perfume es un ingrediente muy importante en los países orientales, es en primer lugar porque estos se sitúan en una tierra propicia al cultivo de plantas. Arabia es la tierra de los aromas por excelencia. De hecho, el poeta latino Propercio hablaba de «Arabia de los mil perfumes». Asimismo, los poetas Hafiz y Saadi evocan en sus creaciones la rosa como la flor cuyo olor sería el más apreciado en el mundo árabe junto con el del almizcle. Así, si los países musulmanes son hoy conocidos por sus numerosos aromas y su atmósfera cargada de especias y flores, esto no es cosa reciente. Además, desde hace siglos, el agua de rosas se utiliza allí para perfumar las estancias de las casas. Asimismo, se encuentra muy a menudo en ciertos platos como los dulces, los sorbetes o los turrones. El café se mezcla allí regularmente con ámbar gris y la costumbre exige que las paredes de las tazas usadas para beber estén impregnadas de resinas aromáticas. Asimismo, los árabes poseían una gran cultura científica en la época medieval. Las hierbas se empleaban por ello frecuentemente para curar diversas enfermedades. Asimismo, si los árabes no fueron los creadores de la destilación, mejoraron considerablemente esta técnica y la difundieron en Europa.
El sentido sagrado del perfume para los árabes
En paralelo, el perfume forma parte integrante de la religión y el Corán habla numerosas veces de él. Así, el paraíso musulmán estaría impregnado de numerosos aromas dulces. Asimismo, las mujeres estarían hechas a partir del almizcle más puro. Al igual que en muchas otras civilizaciones, los ritos islámicos venían así acompañados de perfume. Además, los hombres eran invitados a acudir regularmente a los baños públicos para purificarse, mientras que las mujeres musulmanas presentes en los harenes dedicaban la mayor parte de su tiempo a resaltar su belleza natural. Por último, cabe señalar que, aún hoy en día, se permite a los musulmanes perfumarse en época de ramadán sin que ello invalide el ayuno. La Fetua precisa en particular que, en general, los olores, desprendidos por perfumes o no, no invalidan ni el ayuno obligatorio del ramadán ni otro ayuno obligatorio o voluntario.
La cultura islámica y el pueblo árabe contribuyeron especialmente al auge de la perfumería. Supieron conservar sus tradiciones sagradas y el uso del perfume en su ritual, asociándole al mismo tiempo una faceta técnica cuyos avances fueron considerables.