
Mademoiselle Ricci, una declaración perfumada de amor eterno La casa de costura Nina Ricci se funda en 1932. Sus colecciones giran en torno al universo de la moda parisina, y al romanticismo de la capital.
La casa de perfumería Nina Ricci se inspira ante todo en los modelos de alta costura de la chispeante y fantasiosa Nina Ricci. Nina, Ricci Ricci y ahora Mademoiselle Ricci están muy influenciados en sus composiciones por la célebre modista que fundó la casa en 1932. Mademoiselle Ricci ya conoció una primera vida, pero gracias a Alberto Morillas, renacerá en un precioso frasco floral almizclado, chispeante de feminidad y de alegría de vivir.
Mademoiselle Ricci renace bajo el talento del perfumista Alberto Morillas
La primera versión de Mademoiselle Ricci es fruto de la colección de moda que Nina Ricci lanzó en Nueva York en los años sesenta. La dama quería, pues, combinar un perfume con sus atuendos aéreos y ligeros; Mademoiselle Ricci y sus acordes muy verdes nacerán así en 1967. Sin embargo, el perfume no tuvo el éxito esperado y quedará olvidado durante cuarenta y cinco años. Alberto Morillas lo hará renacer gracias a su talento de perfumista de creatividad desbordante en 2012.
Mademoiselle Ricci recupera así, con la composición de Alberto Morillas, una segunda vida. En esta segunda vida, Mademoiselle Ricci se apropia de las materias primas más chispeantes y dinámicas para exhibir su personalidad fuera de lo común, su insolencia y su espontaneidad. Explotando todas las facetas más bellas de la juventud, Alberto Morillas ofrece una composición original de múltiples rostros.
La casa de perfumería Nina Ricci ha demostrado en numerosas ocasiones que sabe ofrecer los mejores perfumes a las jóvenes mujeres, a las señoritas. Mademoiselle Ricci es una vez más la prueba, si es que era necesaria una.
Mademoiselle Ricci, una declaración y un perfume de amor siempre, dedicado a las mujeres elegantes, impertinentes e irresistiblemente sensuales, según Nina Ricci sobre Mademoiselle Ricci.
Para el perfume Mademoiselle Ricci, la rosa se transforma en un delicado escaramujo
Mademoiselle Ricci ha sido compuesto de manera que ilustre las múltiples facetas coloridas de las señoritas de hoy. Cada materia prima se compromete así a ilustrar un rasgo de carácter típico de la «demoiselle Ricci».
Así, las notas de salida compuestas de escaramujo y pimientas rosas ilustran a la perfección el frescor espontáneo y la tonicidad excepcional sin restar por ello la elegancia preciosa de la famosa prima de la rosa. Alberto Morillas declara además al respecto que quería una rosa que no oliera a rosa, por lo que partió de la idea de un escaramujo: la rosa es la flor más noble, el escaramujo es la espontaneidad, y la pimienta rosa aporta el toque picante.
El corazón de Mademoiselle Ricci, compuesto de un bello iris empolvado y una rosa centifolia, se propone simbolizar la elegancia y la sofisticación. En cuanto al laurel rosa que acompaña estas bellezas florales, es la luz ardiente y soleada que las jóvenes mujeres tanto buscan.
Por último, las profundidades de maderas blancas y almizcles blancos pretenden evocar el nacimiento de la sensualidad, pero también la calidez suave y acogedora en la que a las jóvenes mujeres les gusta arroparse, para sentirse más seguras.
Es muy sencillo: cuando se huele, se recuerda, según Alberto Morillas sobre Mademoiselle Ricci.