Ir al contenido
Flower By Kenzo

Floral empolvado aparecido en 2000, Flower by Kenzo da olor a una flor que no lo tiene. Alberto Morillas construye su amapola con la violeta y la rosa búlgara, apoyadas sobre un fondo de vainilla y almizcles blancos. La grosella negra y las bayas rosas abren la composición, y el heliotropo lleva el conjunto hacia el pintalabios antiguo. El frasco, un tallo de cristal alargado e inclinado, se debe a Serge Mansau a partir de una idea de la agencia Air Paris.

El perfume Flower by Kenzo salió en 2000 y todavía hoy sigue dando que hablar. Cuenta el poder de una flor singular, a medio camino entre la ciudad y el campo: la amapola. En la naturaleza, esta flor carece por completo de olor. Sin embargo, por sorprendente que parezca, Kenzo decidió convertirla en un perfume. Elaborado por el maestro perfumista Alberto Morillas, se trata de una composición floral y empolvada, cargada de emoción y de untuosidad. No obstante, además de su fragancia, Flower by Kenzo debe también su éxito a su frasco. En efecto, a pesar de los años, este no ha acusado el paso del tiempo. Entonces, ¿cuál es su secreto y cómo está construido? Análisis de su frasco.

Flower by Kenzo, un frasco muy depurado

Flower by Kenzo se presenta en un frasco desprovisto de todo superfluo, que va directo a lo esencial. Por lo demás, es precisamente ese rasgo el que le confiere toda su modernidad. En efecto, aquí ningún detalle inútil tiene cabida. El frasco de Flower by Kenzo está enteramente concebido en cristal, tanto en la base como en el tapón. Apuesta así por la transparencia y deja pasar la luz, lo que sugiere una composición infinitamente luminosa. Ni siquiera el nombre de la marca ni el de la fragancia aparecen en sus paredes, algo lo bastante inusual como para señalarlo. ¿El único elemento distintivo? Una amapola aparece grabada en el cristal. Su tallo recorre toda la base y su flor florece a la altura del tapón. Salvo por este elemento, Flower by Kenzo es totalmente transparente. Sin duda, la amapola es el elemento central de esta fragancia. El mensaje es claro y el escenario queda planteado.

Flower by Kenzo, un frasco entre ciudad y campo

Flower by Kenzo es un perfume que se describe a la vez como urbano y campestre, a la manera de una amapola. En efecto, esta flor evoca el campo y los inmensos campos rojos que se extienden hasta perderse de vista. Sin embargo, la amapola también tiene el don de surgir donde no se la espera, entre dos adoquines y a veces incluso al borde de una fachada. Es precisamente esa alianza de dos universos la que se encuentra en su frasco. En efecto, este se estira hacia el cielo a la manera de un edificio de cristal muy contemporáneo. No obstante, se curva ligeramente, como el tallo de una flor bajo el viento. En ese sentido, constituye una combinación perfecta de dos ambientes totalmente distintos.

Tres frascos orientados de forma diferente

Por último, un elemento no menos importante: cabe señalar que el perfume Flower by Kenzo existe en tres capacidades distintas, en vaporizadores de 30, 50 o 100 ml. (Existe también en forma de vaporizador de viaje). Ahora bien, cada uno de estos frascos posee una curvatura diferente. En efecto, los frascos de Flower by Kenzo están orientados de manera distinta según su capacidad. Asimismo, la amapola se representa de forma diferente en cada etapa de su floración.