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Eau des Merveilles Bleue

La mayoría de los perfumes femeninos se basan mayoritariamente en aromas florales. Sin embargo, en 2004, la casa Hermès creó la sorpresa y decidió destacar el ámbar gris en su perfume l'Eau Des Merveilles. Aunque poco común, este no tardó en seducir al público, desvelando una faceta masculina-femenina muy atractiva.

Como para sublimar su colección des Merveilles, Hermès ha decidido desvelar un nuevo perfume llamado l'Eau des Merveilles Bleue. Este abre el nuevo capítulo del relato más poético de Hermès. Este perfume es semejante al asombro presente en los ojos de un niño cuando descubre el mar por primera vez. Es semejante a un guijarro mojado que el viento salado va secando poco a poco. La idea es de lo más seductora. Veamos entonces cómo se traduce esto en su aspecto visual.

La sobriedad habitual de los frascos Hermès

En su origen, la casa Hermès se estableció como talabartero y guarnicionero en París. Solo más tarde desarrolló su actividad hacia la marroquinería, los objetos de lujo en general y después hacia los perfumes. Desde sus inicios, Hermès es célebre por la calidad de sus productos y la elección de sus materias primas. Sin embargo, su saber hacer inigualado nunca cae en un exceso de florituras. En Hermès, los detalles siempre se estudian con cuidado y ninguno llega a un producto terminado por azar. Hermès es más bien partidario de la sobriedad. Por otra parte, esto se refleja en cada uno de sus frascos. La firma adopta dos formas principales de envases. Su frasco más célebre se inspira en un farol de calesa de antaño. Se caracteriza por una forma esbelta y refinada. Tallado totalmente en cristal transparente, está rematado por un tapón metalizado. El otro gran frasco de la casa Hermès es la botella en forma de H del perfume Terre d'Hermès. En efecto, la firma decidió apoyarse en la primera letra de su nombre para constituir un frasco. Esto le da una base particularmente sólida y le confiere instintivamente una sensación de poder y de virilidad. Así, como extremo opuesto a este frasco muy masculino, l'Eau des Merveilles Bleue se adorna de curvas generosas. Es el perfecto eco de la feminidad.

L'Eau des Merveilles Bleue y su imagen toda en curvas

L'Eau des Merveilles Bleue es un perfume cuyo aroma se inspira en el de los guijarros recorridos por el agua de las olas. Así, esta fragancia viene a acurrucarse en un frasco redondo y perfectamente liso, como pulido por el mar. Hermès ha procurado, pues, instaurar una perfecta continuidad entre su imagen visual y su aroma. Su forma redonda hace eco a toda la generosidad y la voluptuosidad de las mujeres. Su color azul, por su parte, evoca el mar. Sí, pero no solo eso… Está recorrido por una constelación de estrellas. Así, es un poco como si Hermès hubiera querido plasmar los ojos centelleantes de un niño al avistar el mar por primera vez. Para dar más modernidad, el conjunto está rematado por un cabujón plateado. Por último, l'Eau des Merveilles Bleue descansa sobre una base inestable. Este frasco está pensado como un tentetieso, una idea muy original pero no por ello menos atractiva.