
Le Male: El primer perfume masculino de la casa Jean Paul Gaultier Jean-Paul Gaultier nunca ha dudado en crear colecciones de alta costura atípicas y muy originales, en función de sus deseos y de las tendencias venideras.
El diseñador Jean-Paul Gaultier es un personaje atípico que brilla tanto por sus creaciones de costura como por sus perfumes o su picardía. De hecho, muchos lo apodan el niño terrible de la moda. A Jean-Paul Gaultier le gusta sorprender y eso se nota en cada una de sus obras. En materia de perfumería, sus fragancias son a menudo tan originales que consiguen atravesar las décadas sin pasar nunca de moda. Entre las demostraciones más célebres de su saber hacer, Le Mâle es una verdadera estrella de la perfumería para hombres. Entonces, ¿a qué debe tal éxito? Esta es nuestra opinión sobre esta leyenda de la perfumería masculina.
La opinión de Olfastory
Le Mâle de Jean-Paul Gaultier, una fragancia magnética y contrastada
Cuando elaboró Le Mâle, Jean-Paul Gaultier decidió recurrir a un joven perfumista, entonces todavía totalmente desconocido: Francis Kurkdjian. Pues bien, lo menos que se puede decir es que esta fragancia catapultó a esta nariz al primer plano, hoy reconocido como uno de los mejores perfumistas de su generación.
Le Mâle es un perfume magnético, tan potente como sensual, sin dejar de ser refrescante. Auténtica coquetería masculina, se dirige a los hombres atentos a su apariencia, mezclando con brillantez la fuerza y la fragilidad. Como curiosidad, su aroma anticonformista tiene su origen en la infancia de Jean-Paul Gaultier. Nos recuerda así al de los jabones de barbería de antaño o al del diábolo de menta. Más concretamente, Le Mâle de Jean-Paul Gaultier combina menta fresca y bergamota, dos ingredientes iluminados por el azahar. La lavanda entra entonces en escena para convertirse en la gran estrella de este perfume. Vivaz, se asocia con artemisa, aún punteada de cardamomo, comino y canela. Poco a poco, Le Mâle se vuelve más viril y culmina en una base amaderada de sándalo, cedro, vainilla, almizcle y haba tonka.
Un frasco atípico que no pasa desapercibido
Si esta fragancia posee numerosos atractivos para seducirnos, hay que decir que Le Mâle de Jean-Paul Gaultier debe también su éxito a su frasco. En efecto, su botella no se parece a ningún otro envase. Adopta la silueta de un busto de cristal y casi podría confundirse con un hombre vivo. Vestido con una camiseta marinera, este frasco nos sumerge instantáneamente en el universo de Jean-Paul Gaultier. Sus músculos son marcados, como para revelar toda su potencia masculina. Por último, por sorprendente que parezca, todo se presenta en una lata de conservas a modo de envoltorio. Había que atreverse… ¡Jean-Paul Gaultier lo hizo!
Una imagen muy cuidada
Por último, para completar el conjunto, cabe señalar también que Jean-Paul Gaultier ha cuidado con brillantez la imagen de su fragancia. En efecto, desde su lanzamiento, esta composición masculina va acompañada de campañas publicitarias siempre muy refinadas. Estas últimas ponen de relieve el universo marítimo. Los marineros se enfrentan a las más bellas mujeres interpretando a sirenas. Los decorados, los vestuarios, la música… Todo está trabajado hasta el más mínimo detalle; suficiente para dejar una huella indeleble en la memoria.