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Eau Sauvage

Eau Sauvage es el primer perfume masculino de Parfums Christian Dior, compuesto por Edmond Roudnitska desde su laboratorio de Cabris y lanzado en 1966. Su éxito se debe tanto a su escritura de cítricos y aromáticas como a una materia entonces inédita, la hedione, de la que constituye el primer gran empleo: una claridad jazminada que airea la composición e ilumina el limón. Las pruebas de consumidores realizadas antes del lanzamiento habían sido, sin embargo, negativas.

Eau Sauvage es el nombre del primer perfume masculino elaborado por Christian Dior. Nacida en 1966, esta esencia sigue todavía ganando numerosos adeptos en los cuatro rincones del mundo. Hay que decir que su fragancia, elaborada por el perfumista Edmond Roudnitska, no ha envejecido en absoluto. Su riqueza y sus múltiples contrastes le confieren una personalidad única, que no se cansa uno de redescubrir. Sin embargo, ningún gran perfume sería nada sin un frasco a la altura de su renombre. Veamos entonces con más detalle cómo se elaboró el frasco del icónico Eau Sauvage.

Eau Sauvage, un frasco elaborado como una petaca de whisky

Para muchos hombres, Eau Sauvage fue su primer perfume. En efecto, antes de él, la mayoría de ellos se limitaba a aplicar una simple eau de Cologne para completar su aseo. Así, para captar su atención, hacía falta una fragancia presentada en un frasco de resonancia común para todos. Christian Dior tuvo la idea de reinterpretar uno de los objetos más asociados a la masculinidad de la época: una petaca de whisky. Fácil de sujetar, este frasco parecería casi salido de un club privado, exclusivamente destinado a caballeros. Clásico y atemporal, se inspira en una forma conocida por todos, aclamada por numerosas generaciones. Así, con una imagen semejante, el perfume Eau Sauvage se ofrece de entrada un alcance universal.

Un frasco atemporal dotado de numerosos detalles

Si Dior es ahora célebre por sus diseños siempre muy depurados y su elegancia desprovista de todo adorno, el frasco de Eau Sauvage es sin duda uno de los que cuenta con más detalles. Su cristal está finamente esculpido en múltiples estrías oblicuas. Estas últimas son fruto de una auténtica proeza técnica y confieren a esta imagen una mayor modernidad. De entrada, le otorgan una sensación de movimiento perpetuo. Además, a pesar de la avanzada edad de este perfume, nunca han sido modificadas desde su creación. Estas se dibujan sobre un cristal totalmente transparente y perfectamente esmerilado, que deja entrever un perfume de coloración atípica, entre el amarillo y el verde. También en este caso, este tono no fue elegido al azar. Es sinónimo de frescor y vitalidad, en eco a todos los elementos aromáticos y a los cítricos presentes en Eau Sauvage.
Por último, una etiqueta gris rodea el conjunto. Recubierta de un motivo en trampantojo semejante a escamas, evoca también la superficie de un sello masculino. Además, este decorado se repite también en el tapón de este perfume. Por último, un pequeño detalle adicional que tiene su importancia: el tapón de Eau Sauvage es ahora imantado. Si no lo era en el lanzamiento de este perfume, esto no hace sino amplificar el aspecto lujoso de esta esencia. Indudablemente, desde su lanzamiento, Eau Sauvage fue concebido para inscribirse en la historia y conquistar todas las generaciones de hombres.
Como recordatorio, este frasco de perfume se presenta en tres capacidades distintas, de 50, 100 o incluso 200 ml.