
La casa Cacharel vio la luz en 1978. Desde entonces, no deja de acompañar a las mujeres en cada una de las etapas de su vida. Sus perfumes están, además, elaborados a esa imagen. Anaïs Anaïs se destinaba a una joven aún tímida. Amor Amor era el símbolo de los primeros amores apasionados. Yes I Am, por su parte, nació en 2018. Es la encarnación de la emancipación. Una vez más, en 2023, pone de relieve una feminidad libre y alegre. Se convierte en Yes I Am Bloom Up! de Cacharel.
En perfumería, cada elemento cuenta. Por supuesto, el perfume propiamente dicho tiene una importancia real. Pero no basta para asegurar el éxito de una fragancia. La publicidad que la acompaña también sirve para preparar el escenario, igual que el frasco. En efecto, el frasco es un arte por derecho propio, y las grandes marcas de lujo rivalizan además en inventiva para sublimar sus esencias con él. Desde 2018, la marca Cacharel se presta además al arte del trampantojo. Yes I Am Bloom Up! es una demostración perfecta de ello. Su frasco se parece hasta confundirse con un tubo de pintalabios.
El frasco-pintalabios de Yes I Am Bloom Up!
Yes I Am Bloom Up! de Cacharel se presenta en un frasco especialmente atípico. En efecto, este no se parece en nada a un frasco de perfume tradicional. Se asemeja más bien a un tubo de pintalabios. Así, con Yes I Am Bloom Up!, Cacharel se presta a la perfección al desvío de objeto, como ya lo han hecho anteriormente otras marcas, como en particular Paco Rabanne. Por supuesto, el pintalabios no se ha elegido al azar. Encarna aquí uno de los códigos más poderosos de la feminidad. Lejos de ser únicamente un producto de maquillaje, es un símbolo fuerte de emancipación y de afirmación personal. Ancla este perfume en un universo muy femenino. Quien lleva esta fragancia no teme asumir su poder de seducción, y eso se percibe hasta en su frasco.
El aspecto muy lujoso de Yes I Am Bloom Up! de Cacharel
Yes I Am Bloom Up! de Cacharel se inscribe también en el registro de la alta perfumería. Así, su aspecto refinado y muy elegante resurge también en su imagen. Con el frasco de cristal de Yes I Am Bloom Up! de Cacharel, todo está pensado hasta el más mínimo detalle para lograr un resultado lujoso. El cristal está trabajado como si las paredes de este tubo estuvieran acolchadas. El cuello de este perfume, por su parte, luce un brillo dorado, lo que no hace sino amplificar el deseo que despierta. Su nombre también está grabado directamente en sus paredes, mientras que su vaporizador está integrado en su tapón de forma muy ingeniosa.
El nuevo colorido rojo-rosado de Yes I Am Bloom Up! de Cacharel
Por último, Yes I Am Bloom Up! se ofrece un colorido muy distinto al de sus predecesores. Con él, hay que olvidar el negro ahumado inicial. Aquí se trata de una fragancia rosa-roja muy flamante e irisada. Al fin y al cabo, ¿qué mejor que este degradado para simbolizar la feminidad? Es más, el rojo es un símbolo de amor y pasión. El rosa, por su parte, encarna la dulzura y el romanticismo. Connota también el optimismo y la alegría de vivir. Y son precisamente todos estos atributos los que se encuentran en esta esencia. El escenario queda plantado de inmediato.