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Terre d'Hermès Eau de Toilette

Hermès deja pasar ocho años después de Rocabar antes de confiar un masculino a Jean-Claude Ellena, su perfumista exclusivo. Lanzado en marzo de 2006, Terre d'Hermès se apoya en tres materias que la propia casa reivindica: pomelo, cedro, sílex. Su autor buscaba un olor a madera vertical, la imagen de un hombre erguido sobre la tierra. Premiado ya en 2007, el perfume ha sido remodelado desde entonces, y esa remodelación sigue alimentando un desacuerdo que la casa nunca ha zanjado.

Terre d'Hermès fue juzgado desde su lanzamiento por la prensa especializada, y lo sigue siendo cada año por quienes lo llevan desde hace veinte años. Los dos juicios no dicen lo mismo, y la diferencia entre ellos se debe a una remodelación de la fórmula.

La opinión de Olfastory

Lo que escribió la crítica en 2007

Jeanne Doré publica su crítica en junio de 2007 en Auparfum, bajo un título que expresa su veredicto: Terre de bois. Clasifica el perfume como amaderado cítrico y lo vincula de inmediato a la función que la casa le asignaba.

Su juicio es mesurado, y eso es lo que lo hace útil. Describe un edificio sencillo y armonioso, tímido y poco potente al primer contacto, cuya discreción y constancia constituyen precisamente su elegancia y sobriedad.

Esta lectura implica una toma de posición que merece subrayarse: trata como una cualidad lo que otros considerarán una debilidad. Un perfume que no se impone puede verse como refinado o como insulso, según lo que se espere de un masculino.

Tres estados del perfume, datables por la caja

Una guía de reformulación propone datar los frascos por su embalaje. Un caballo jinete de gran tamaño en la caja señalaría los lotes anteriores a 2016, un caballo reducido y entrelazado con el logotipo los posteriores, la mención impresa en la parte frontal los de después de 2022.

Según esa misma guía, los dos primeros estados se mantienen próximos, con un vetiver y un acorde mineral más marcados en los más antiguos. La ruptura se situaría en el tercero, vinculada a la restricción del Iso E Super.

Un comparativo independiente puso lado a lado nueve lotes producidos entre 2009 y 2014. Su autor advierte de una dificultad previa que la mayoría de las discusiones ignora: la falsificación ha alcanzado un grado que hace difícil la autenticación sin tener el frasco en mano.

Una molécula en el centro del proceso

Los usuarios de larga data describen todos lo mismo con términos parecidos: un perfume que se ha vuelto más delgado, cuya estela se reduce. En la revista francesa, un lector escribe que las fragancias de los inicios ya no están presentes.

Los reproches van más lejos en algunos casos. Uno considera el vetiver tosco y ve en el éxito comercial el efecto de una molécula que deteriora deliberadamente el resto. Otro prefiere la Eau Très Fraîche y encuentra la eau de toilette áspera.

Estas críticas no son unánimes, y sería deshonesto presentarlas como el veredicto general. Las mismas páginas recogen lectores que consideran el perfume fácil de llevar y dotado de un carácter franco.

Lo que las cifras no permiten afirmar

Circulan dos series de cifras sobre la restricción. La primera da una fórmula cargada al cincuenta y cinco por ciento de la molécula, reducida a veintiuno con cuatro. La segunda corrige tanto el año como el límite, sitúa la medida en 2020 y la fija en veinte por ciento.

No es posible, en este estado, decidir entre las dos versiones. Ninguna remite al texto reglamentario mismo, y ambas se apoyan en páginas que se citan entre sí en lugar de en una referencia.

Lo que queda establecido se resume en pocas palabras. La fórmula ha cambiado, la casa no lo ha comentado públicamente, y quienes llevan el perfume desde el origen coinciden en el sentido del cambio aunque discrepen en su magnitud.