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Terre d'Hermès Eau de Toilette

Hermès deja pasar ocho años después de Rocabar antes de confiar un masculino a Jean-Claude Ellena, su perfumista exclusivo. Lanzado en marzo de 2006, Terre d'Hermès se apoya en tres materias que la propia casa reivindica: pomelo, cedro, sílex. Su autor buscaba un olor a madera vertical, la imagen de un hombre erguido sobre la tierra. Premiado ya en 2007, el perfume ha sido remodelado desde entonces, y esa remodelación sigue alimentando un desacuerdo que la casa nunca ha zanjado.

El sílex, reivindicado por la casa y por su autor

Hermès no publica una lista extensa. La casa retiene tres materias principales para la eau de toilette: pomelo, cedro, sílex. Esta elección de tres nombres hace las veces de descripción, y coloca una materia mineral al mismo nivel que dos materias vegetales.

El sílex no es una materia prima extraíble. Lo que la perfumería llama así reconstituye mediante síntesis una impresión de piedra frotada, seca y fría, cercana a lo que el lenguaje corriente llama olor a pedernal.

La entrevista concedida por Ellena confirma esta intención y da la razón técnica. Buscando una madera vertical, descarta el sándalo, que juzga demasiado lánguido y demasiado horizontal, retiene el cedro por su nerviosismo, y le añade un olor a sílex.

La frescura procede de una decisión aparte, expuesta en esa entrevista: un masculino requería, según él, una salida vivaz, y el pomelo aportó esa idea. Las tres materias que la casa publica son, por tanto, las tres que nombra el perfumista.

Una salida cítrica, y una bergamota discutida

La crítica de 2007 describe una salida más amplia que estos tres nombres. Jeanne Doré señala en ella bergamota, una nota de pomelo ligeramente amarga, y un acorde verde y afrutado que ella relaciona con el ruibarbo.

La naranja figura en las notas que la marca difunde por otro lado, y un análisis cromatográfico del perfume la encuentra junto al pomelo. La marca y el laboratorio coinciden en este punto, lo que basta para retenerla.

El geranio figura en las notas que la marca difunde, bajo el nombre botánico de pelargonio. La crítica de 2007 no lo menciona, y el análisis del perfume se limita a señalar florales sin nombrarlas. Se conserva conforme a la declaración del fabricante.

La bergamota ha sido cuestionada por un lector de la misma revista, con el argumento de que una materia tan discreta no se distingue en un perfume tan cargado de molécula amaderada. La objeción atañe a la percepción, no a la fórmula.

Este desacuerdo merece conservarse tal cual. Una materia puede figurar en una fórmula y permanecer ilegible al olfato, y ambas afirmaciones pueden ser exactas a la vez sin que ninguna anule a la otra.

El fondo amaderado, y la molécula que lo sostiene

El cuerpo del perfume es amaderado, y la crítica lo describe mediante tres materias: cedro, vetiver, pachulí, con efectos ahumados, especiados y de cuero. La pimienta negra y el geranio completan el corazón, el benjuí cierra el registro.

El Iso E Super merece ser nombrado, algo que las fichas comerciales evitan. Esta molécula amaderada, aterciopelada y transparente, sirve de armazón a numerosos masculinos de los años dos mil. Un análisis del perfume la sitúa en una proporción considerable.

Su presencia explica la sensación mineral tanto como el sílex mismo. Prolonga las maderas sin cargarlas y produce ese efecto de materia seca y luminosa que muchos atribuyen a la piedra, cuando en gran medida procede de una síntesis.

El análisis contabiliza una treintena de componentes, lo que sitúa la fórmula lejos de los ensamblajes densos de su época. La cifra sigue siendo indicativa: una cromatografía identifica lo que sabe reconocer, y nada obliga a un laboratorio independiente a recuperar la fórmula completa.

El listado oficial de alérgenos del producto menciona en particular limoneno, hidroxicitronelal, citronelol, hexil cinamal y linalol. Estas menciones reglamentarias no describen la fórmula, pero confirman la presencia de materias florales y cítricas no enumeradas por la marca.

Tres materias que nada corrobora

Inventarios ampliamente copiados atribuyen a Terre d'Hermès limón, shiso y musgo de roble. Ni la casa, ni el perfumista, ni la crítica de 2007, ni el análisis del perfume los mencionan.

El shiso es, sin embargo, una materia real, hierba japonesa de facetas verdes y mentoladas, empleada en perfumería. Su atribución a este perfume parece provenir de una confusión copiada de una fuente a otra, sin que ningún autor identificable la haya planteado.

Parte de la confusión procede de la línea misma. La versión parfum de 2009 lleva una fórmula distinta, más densa y más amaderada, y muchos inventarios atribuyen a la eau de toilette materias detectadas en ella, o al contrario.

Estos tres nombres quedan, pues, fuera, y nada viene a sustituirlos. Una lista falsa cuesta más al lector que una lista corta, y nada obliga a contar tantos nombres como los catálogos alinean.