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Rêve d'Infini Eau de Parfum

Rêve d'Infini (2015) es el equivalente floral de Living Lalique, firmado por la misma nariz, Richard Ibanez. El lichi y la bergamota abren paso a un corazón de fresia y absoluta de rosa que el melocotón satina y que el cedro endereza. Un fondo de almizcle, vainilla y sándalo lo convierte en un floral amaderado almizclado de factura clásica.

La apertura es corta y francamente afrutada. La bergamota ilumina un lichi cuya pulpa acidulada porta ya un acento de rosa: de esta faceta procede la impresión de flor desde los primeros minutos, incluso antes de que la flor se instale realmente. El dúo no dura mucho. Sirve de umbral, no de tema.

El corazón es el verdadero cuerpo del perfume. La fresia entra primero, franca y algo verde, luego se instala la absoluta de rosa, satinada por un melocotón que le quita toda aspereza. El cedro la endereza y le impide derivar hacia la mermelada, mientras que el jazmín espesa la flor sin perfumarla más. Al cabo de un cuarto de hora aflora un iris empolvado y mantecoso, muy cercano al que estructura Living Lalique, aparecido el mismo año y de la misma mano.

El fondo es el lugar donde el perfume elige su bando. Almizcle, vainilla y sándalo componen una base suave, sedosa, voluntariamente poco contrastada. Es ella quien da a la estela su persistencia y su grano algodonoso, y es ella también quien decide la acogida que se le dispensa.

Pues Rêve d'Infini es un floral amaderado almizclado de factura clásica, sin ruptura ni aspereza. Quienes lo aman encuentran en él una elegancia discreta y una duración honesta; quienes no lo aman le reprochan una dulzura jabonosa que borra las frutas anunciadas en la salida. Ambas impresiones describen el mismo perfume: la cuestión no es saber si es dulce, sino si se busca esa dulzura en concreto.