Azalée
Melocotón, fresia y bergamota abren Azalée, eau de parfum unisex de Lalique. Un corazón de gardenia, jazmín y rosa se despliega sobre un fondo de pachulí, almizcle y sándalo de acentos amaderados y empolvados.

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Azalée, la flor suntuosa de René Lalique
La naturaleza abstracta de la casa Lalique
René Lalique nació en 1860 en un pequeño pueblo del Marne. Así, pasó su infancia entre París y ese rincón de naturaleza exuberante que consideró desde muy pronto un pequeño paraíso. Por otra parte, este entorno marcaría su vida para siempre y alimentaría muy a menudo su obra, ya se tratara de joyas o después de cristalería. Se recuerda en particular el soberbio frasco con motivo «Lys Noir», creado en 1924. Esta planta se mostraba entonces bajo un aspecto más abstracto. Se trataba de una flor estilizada, magnificada y reinventada, evocadora de las flores de loto presentes en los frescos egipcios. Asimismo, aunque René Lalique ya no esté en este mundo, la marca se esfuerza por conservar su legado y perpetuar la tradición ancestral de las obras de esta prestigiosa firma. Por ello, el perfume Azalée, creado en 2014, se inspiró en esas corolas abstractas de antaño. Además, Lalique ve en la Azalea un símbolo de alegría y amor. Así, como su nombre rima con «envolée» (vuelo), se trata de un perfume luminoso y aéreo. Este puede compararse en particular con un jardín iluminado por el sol en un hermoso día de primavera.
Las tonalidades chipre y afrutadas de la Azalea
Esta creación olfativa se debe al perfumista Michel Almairac. Este tuvo entonces la idea de traducir las flores flameantes de la Azalea, que evolucionan del rojo al rosa. Así, Azalée comienza con una frescura que emana de la bergamota asociada al soleado matiz jugoso del melocotón. El conjunto se ve además adornado con acentos más afrutados y florales de fresia. Después, el corazón de Azalée se transforma en un verdadero condensado de feminidad. Contiene mayoritariamente rosa. No obstante, esta reina de las flores se asocia al aspecto embriagador de la gardenia y a la luminosidad rica del jazmín sambac. El conjunto se retrabaja, sin embargo, de manera más moderna y más exuberante. Es un poco como si se tuviera ante los ojos un arbusto de azaleas en plena floración. El conjunto reposa entonces sobre una mayor profundidad. Su estela está impregnada de musgo y pachulí. El sándalo, por su parte, hace el conjunto más cremoso. Por último, el ámbar despliega en él toda su sensualidad. Asimismo, el rosa y el rojo de la Azalea están presentes en su frasco. Este posee flancos suavemente curvados y contrasta el color de su cristal degradado con un metal plateado muy contemporáneo.
AZALÉE combina armoniosamente pasión y delicadeza en una fragancia chipre y afrutada.
Nota de Salida: Bergamota, Fresia, Melocotón
Nota de Corazón: Jazmín sambac, Rosa, Gardenia
Nota de Fondo: Sándalo, Pachulí, Ámbar
Pirámide olfativa
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