Nilang
Nilang: cuando Lalique sueña con un Oriente al hilo del agua. El bello Nilang tuvo el prestigio de nacer dos veces: la primera en 1995 y la segunda de las manos, o más bien de la nariz, de Gérard Anthony en 2011.

Dónde comprarlo
El bello acuático oriental se reeditó en torno a una flor de loto grandiosa que aparece tanto en el frasco de Nilang como en la composición perfumada. Nilang es un perfume muy original que, sin duda, gustará al cuello de las mujeres modernas y amantes de las fragancias vegetales y afrutadas.
Nilang, hija del agua, de la tierra y del cielo...
El trabajo de cristalería de René Lalique se inspiró fuertemente en la corriente estilística del Art Déco. En aquella época, en particular, Lalique se interesó por Oriente, por sus aguas, por sus tierras, pero también, como siempre, por sus flores. Al crear un perfume en torno a la flor de loto, Nilang, la casa Lalique rinde homenaje al Oriente con el que soñaba el fundador de la casa.
Sin embargo, ese Oriente no es del todo real, pues la época no permitía viajar de forma tan sencilla hacia tierras tan lejanas. Así, lo que René Lalique soñó, Nilang lo creó...
La flor de loto, elemento central de la fragancia, aparecerá en su más bella realización en el tapón de la edición limitada de cristal lanzada para la ocasión. No obstante, el frasco de la Eau de Parfum Nilang también está magníficamente realizado gracias, en particular, a sus líneas de agua cinceladas y doradas, que confieren elegancia y encanto depurado a este Nilang tan bello y asiático.
La imagen de la primera versión de Nilang, en 1995, mostraba a la mujer envuelta en finos velos elevándose por los aires con elegancia y distinción. Parecería entonces que este «floriental» Nilang podría también tener algunos poderes mágicos...
Nilang o el vibrante homenaje en forma de perfume a la espléndida flor de loto soñada por Lalique
Son pocos los perfumes que pueden permitirse el lujo de una reedición con casi dos décadas de intervalo. Solo las fragancias de encanto atemporal o los perfumes míticos pueden permitirse tal lujo. Evidentemente, es el caso de este magnífico Nilang, que ya en 1995 hacía soñar a las mujeres con sus fragancias afrutadas, florales y sensuales. En 2011, con el perfumista Gérard Anthony, es la flor de loto la que se convierte en la protagonista del perfume, sobre todo porque encarna para Lalique un símbolo de pureza, de armonía y de plenitud espiritual.
Nilang se abre con notas fusantes y chispeantes de mandarina y de naranja. El melocotón aportará su aterciopelado a este cóctel vitaminado y el melón su frescura acuática y azucarada. Después, la luminosidad de las flores blancas nos arrastra en un torbellino floral donde las notas de fresia, de alhelí y de jazmín envuelven la preciosa flor de loto, delicada y acuática. El arándano rojo silvestre puntúa este radiante corazón floral con un toque afrutado. Por último, el ámbar, el sándalo, el pachulí y el almizcle forman profundidades embriagadoras y sensuales para este bello Nilang, que gusta de adentrarse en misteriosos caminos. Caminos perfumados siempre soleados, gracias en particular a unos toques gourmand de vainilla y de praliné, siempre igual de chispeantes y brillantes.
Como un encuentro entre el agua y el sol, o la sombra y la luz, Gérard Anthony y Lalique nos llevan con Nilang hacia tierras lejanas y hacia sueños perfumados profundos.
Pirámide olfativa
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- Notas de corazónEl corazón del perfume
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