
Patchouli Elixir hace renacer al maravilloso Patchouli de Réminiscence. Cuando el magnífico y emblemático Patchouli renace, no es para pasar desapercibido, ¡todo lo contrario!
Lanzado en 2007, Patchouli Elixir vuelve a primer plano 37 años después del enorme éxito de Patchouli. Aquí, por supuesto, el pachulí se sublima, se pone en el lugar de honor, y se puede descubrir bajo numerosas facetas. Estrella de los años setenta, el pachulí inspiró mucho a la marca Réminiscence. Signo de libertad y del Flower Power, el pachulí hace su gran regreso. Aquí, Réminiscence revisita su gran clásico realizando una nueva poción de amor, un filtro de amor incandescente. Rara y potente, la composición revela muchas sorpresas. Está firmada por Isabelle Doyen.
Isabelle Doyen sublima el pachulí para Réminiscence
Diplomada de la prestigiosa escuela de perfumería de Versalles, el ISIPCA, Isabelle Doyen también da clases allí, al mismo tiempo que crea perfumes, principalmente para Annick Goutal. Sobre sus clases de olfacción, Isabelle Doyen afirma que aprecia estos intercambios con los estudiantes y que, cada vez, descubre nuevas facetas que revisita, sin cansarse nunca de volver a olerlas. Le gusta trabajar los olores potentes y también las flores. Cuando se le pregunta cuál es su materia preferida, Isabelle Doyen explica que es difícil citar una materia preferida, que hay varias, entre otras la esencia de rosa vertiginosa, el pachulí misterioso y sexy, el hedione colmo de la delicadeza, el vetiver suave y tórrido… Se deben a Isabelle Doyen magníficos perfumes, como Vent de Folie o Songes de Annick Goutal.
El pachulí, la estrella de Patchouli Élixir Réminiscence
Originario del sudeste asiático, el pachulí aparece a principios del siglo XIX. En aquella época, preservaba los chales de cachemira que las damas se hacían enviar a Europa. El pachulí es después tomado por asalto por las cocottes parisinas que adoraban su potencia. No obstante, no es hasta los años sesenta y setenta cuando el pachulí conoce sus horas de gloria. Asociado al movimiento hippy, a la libertad sexual, el pachulí es el olor de los años setenta. Quemar barritas de pachulí evocaba entonces el espíritu de rebelión.
Hoy, el pachulí se ha convertido en una materia imprescindible de la perfumería de nicho, tanto para hombres como para mujeres. Cultivado principalmente en Indonesia y Filipinas, el pachulí desprende olores potentes, a la vez terrosos, cercanos a los del sotobosque, húmedos, alcanforados, incluso polvorientos. Recién recogida, la flor de pachulí no tiene olor. Solo una vez destilada libera todos estos aromas. Patchouli Elixir empieza con notas de pachulí que muestran la intensidad de la composición. El corazón evoluciona hacia notas amaderadas, concretamente las del cedro, el sándalo y el vetiver. Por último, el fondo de Patchouli Élixir no carece de potencia, a imagen de toda la composición, y conjuga el haba tonka, la vainilla y el bálsamo de Tolú para dejar una estela ultrasensual y gourmand. El frasco retoma los principales códigos de su predecesor. Sobrio y depurado, el frasco luce una magnífica transparencia que deja entrever su delicioso néctar ambarado.