
Si Prada es una marca resueltamente italiana, sus perfumes son fiel reflejo de ella. Este último posee la elegancia de las mujeres mediterráneas asociada a una cierta delicadeza sin dejar por ello de tener carácter.
Valentina simboliza a la perfección el alma de los italianos. A la vez seductora e irresistible, Valentina combina tradición, modernidad y feminidad. Creada en 2011, Valentina sucede al primer gran éxito de Valentino, llamado sobriamente Valentino. La gracia femenina ocupa aquí un lugar de honor, pues la mujer Valentina encarna perfectamente la idea que se tiene de la vida en Italia. Entre dolce vita y seducción, Valentina sumerge directamente en el corazón de Roma… Una fragancia italiana llena de encanto.
Un dúo de perfumistas talentosos en el origen de la composición de Valentina
Valentina es un suntuoso ramillete de flores blancas realizado por Alberto Morillas y Olivier Cresp. Nacido en Grasse, en el paraíso de los perfumistas, Olivier Cresp creció entre los aromas de las flores. Comenzó su carrera en 1975 en la empresa Quest antes de incorporarse a Firmenich. Hijo de cultivadores de rosas, Olivier Cresp adora trabajar las materias primas. Auténtico, Olivier Cresp aborda cada nuevo proyecto como un desafío de suma importancia. Se le deben grandes fragancias como Nina de Nina Ricci o Noa de Cacharel. Alberto Morillas nació en Sevilla y se dice de él que es un hombre hecho a sí mismo. En efecto, en lo que respecta a la perfumería, Alberto Morillas lo aprendió todo por sí solo. En 2003, fue recompensado por su talento y recibió el premio François Coty al mejor perfumista. Alberto Morillas es también el creador de numerosos perfumes, como Ck One de Calvin Klein o Acqua Di Gio de Armani.
Las flores blancas en el corazón de la composición de Valentina
Valentina se considera un perfume floriental a la italiana. Su composición se despliega de forma insolente sobre la trufa blanca de Alba. Esta es una especie de hongo ascomiceto, mucho más voluminosa y más cara que la trufa negra. Muy poco utilizada en perfumería, la trufa blanca desprende un aroma muy potente y embriagador. Aquí se asocia con la frescura dinámica de la bergamota. El corazón de Valentina rebosa de magníficas flores blancas, como el jazmín, el azahar y el nardo. Las tres son flores que crecen en países mediterráneos y ofrecen una luminosidad extraordinaria. El fondo es a la vez ambarado y amaderado, pues conjuga la madera de cedro con el ámbar, confiriendo al conjunto una delicada sensualidad. Su composición sorprendente y sofisticada se corresponde con la imagen del frasco. De forma redonda, el frasco está coronado por un anillo plateado sobre el que se ha colocado una perla negra. La parte frontal del frasco luce tres bellas flores de color marfil, nude y blanco… Un modelo de modernidad italiana.