
Olympéa Blossom: la nueva Eau de Parfum floral de Paco Rabanne. Fue en 1965 cuando Paco Rabanne decidió lanzarse al mundo de la alta costura, tras haber cursado una formación de arquitecto. Dotado de un espíritu muy visionario, no dudó en recurrir a materiales sorprendentes para confeccionar prendas inesperadas.
Olympéa es un perfume que nació en 2015, imaginando el relato de una nueva heroína. Concebido como una fantasía femenina, nos ofrece la imagen de una diosa contemporánea, como sacada directamente de la mitología pero orientada hacia un futuro radiante. Best-seller indiscutido de la casa Paco Rabanne, Olympéa ya ha sido reinventado en varias ocasiones. Una vez más, a comienzos de 2021, vuelve a primer plano y nos ofrece un nuevo capítulo de su saga. Esta vez se llama Olympéa Blossom y se caracteriza por un aliento especiado, floral y afrutado. Pero ¿qué hay de su frasco?
Olympéa Blossom, un frasco fuera del tiempo
Olympéa Blossom se presenta en una botella a la que nadie sabría realmente atribuir una edad o una época. En efecto, si bien su frasco es muy contemporáneo, también está directamente inspirado en la mitología. Posee, por tanto, varios atributos que habitualmente se asocian con esa época. En primer lugar, está rodeado de una corona dorada. Y esta evoca los laureles de la victoria que antiguamente se entregaban a los atletas victoriosos. El resto de este envase dibuja una especie de ánfora. Por poco se creería que esta botella nos llega directamente del Olimpo. ¿Qué contienen? ¿Es un néctar divino portado por una diosa? Para saberlo, basta con quitarle su pequeño tapón. Señalemos, sin embargo, que esta forma está lejos de ser inédita. En efecto, Olympéa Blossom conserva la silueta de sus predecesores y mantiene un aspecto idéntico al de toda la colección Olympéa.
Los nuevos atributos dorados del frasco de Paco Rabanne
Por primera vez, algunos elementos dorados aparecen en el frasco de Paco Rabanne. Olympéa Blossom posee una corona dorada que rodea su envase redondeado. Asimismo, es con una escritura luminosa que se inscribe también su nombre. Por último, este frasco está coronado por un pequeño tapón en forma de semiesfera, cuyo cuello es dorado, contrastando con una parte superior negra, opaca y con reflejos. Olympéa Blossom apuesta claramente por la carta del refinamiento. La diosa de Paco Rabanne nos lleva esta vez a un universo infinitamente lujoso.
El espíritu muy floral y femenino de Olympéa Blossom
Como siempre, Paco Rabanne se esfuerza también por preservar una coherencia perfecta entre su frasco y el perfume que contiene. Y esto es precisamente lo que también se encuentra en la botella de Olympéa Blossom. Para hacer eco de su feminidad, a la vez que recuerda a sus predecesores, este está realzado con un tono rosa pálido. Romántico y femenino a placer, viene acompañado también de algunas flores dibujadas en sus paredes. Así, desde la visión de este frasco, Paco Rabanne sugiere que se trata de un perfume muy floral. Olympéa Blossom nos lleva así a un jardín exuberante.