
La aventura de Lacoste en perfumería comenzó en 1984. En aquella época, la marca imaginó una fragancia destinada a los deportistas elegantes en busca de confort y bienestar. Después, siguieron numerosos otros perfumes, como Booster en 1996 o Lacoste pour Homme en 2002.
La casa Lacoste siempre ha mostrado un profundo apego al universo del tenis, y no es de extrañar: su fundador, René Lacoste, fue un antiguo tenista profesional. Desde 1933, se reconvirtió en hombre de negocios, dando primero vida a una línea de prêt-à-porter antes de destacar en la perfumería. En 2020, uniendo el mundo de los olores al del deporte, Lacoste da vida a un perfume llamado Match Point. Presentado como una composición vibrante y audaz, se articula en torno a notas de albahaca y genciana, realzadas además por matices amaderados y algunas especias. Pero entonces, ¿qué hay de su frasco? He aquí el análisis detallado de su botella
El color verde dominante del frasco de Match Point
Lo primero que salta a la vista al observar el frasco de Lacoste es su color verde. En efecto, aunque su frasco está fabricado en cristal transparente, deja entrever una fragancia coloreada, cuya tonalidad se refleja incluso en su base redondeada. Si Lacoste ha elegido el verde, no es casualidad. En efecto, se trata también del color vinculado a su logotipo desde la creación de la marca: el cocodrilo. Como recordatorio, el cocodrilo era también el apodo que se le daba a René Lacoste cuando jugaba en las pistas de tenis. Además, el verde es un símbolo de esperanza y energía. Por último, evoca por sí solo el universo deportivo, y más exactamente algunas pistas de tenis como la de Wimbledon.
La forma atípica del frasco de Lacoste
Match Point posee también una silueta propia. Su forma facilita el agarre masculino gracias a su cuerpo amplio y robusto, que se estrecha a la altura del cuello. Su base de cristal es, por su parte, bastante ancha. Sus aristas están ligeramente biseladas. Sin embargo, la verdadera sorpresa nos llega en su base. Esta adopta una forma cóncava, como si una pelota de tenis surgiera en sus paredes de cristal. Sin duda, Lacoste hace eco al universo del tenis. La pelota parece marcar su huella sobre el suelo.
El tapón de Match Point, un mango de raqueta
Porque el tenis está omnipresente en cada elemento de este frasco, también lo está en su tapón. Este adopta un color negro que contrasta radicalmente con la transparencia de su base. Aparecen pespuntes aquí y allá que recuerdan claramente la apariencia de un mango de raqueta. Aquí se trata de una réplica exacta del mango de la raqueta de René Lacoste, que estaba además pespunteada con algunos elementos verdes en su época. Sin duda, este frasco está pensado hasta el más mínimo detalle y todos los elementos se corresponden entre sí…
La etiqueta blanca y cuidada de Match Point
Por último, una etiqueta blanca decora la cara frontal de este frasco. Detrás de su apariencia sencilla, esta está dividida en dos por una línea negra. Evoca así el aspecto de una pista de tenis separada por la red. Otros ven en esta línea negra tensa un guiño a la tensión creciente durante una última bola de partido. Por último, en la parte inferior de esta etiqueta, el nombre de Lacoste se muestra junto al icónico cocodrilo de la marca.
El frasco de Match Point existe en dos capacidades de 50 o 100 ml.