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Mandarino di Sicilia

Mandarino di Sicilia, de Acqua Di Parma, se articula en torno a cítricos solares en la salida, una frescura mentolada en el corazón y un fondo amaderado. Bergamota, mandarina y naranja sanguina dominan la apertura.

La bergamota, afrutada, dulce y fresca, la mandarina, chispeante, solar, luminosa, tónica y ácida, y la naranja sanguina, afrutada, evocando la frambuesa, la cereza y el azahar, se reúnen en la salida: bergamota y naranja sanguina comparten el fruto, mientras que la mandarina no comparte ningún descriptor con ellas.

El petitgrain, fresco, verde y chispeante, convive con la menta, fresca y mentolada, en el corazón; la frescura las reúne a ambas, mientras que la verdor pertenece solo al petitgrain.

El almizcle, amaderado, animal, cálido, envolvente, sensual y empolvado, el pachulí, terroso, húmedo, alcanforado, evocando el corcho de vino y la manzana madura, y el cedro, amaderado, evocando el lápiz de madera, la resina y el humo, se reparten el fondo; la madera une el almizcle con el cedro, mientras que el pachulí no comparte ningún descriptor con ellos.