
Mandarino Di Amalfi, creado por Tom Ford en 2014, se abre con grosella negra, estragón y albahaca, todos marcados por un frescor anisado. El corazón mezcla jazmín, cilantro y azahar, antes de un fondo amaderado y animal sostenido por el ámbar, el vetiver y el almizcle.
La grosella negra, verde y sulfurosa, el estragón, herbáceo y anisado, y la albahaca, fresca y anisada, componen la salida. El anís acerca el estragón a la albahaca, mientras que la grosella negra destaca por su amargor sulfuroso.
El jazmín, cálido y dulce, el cilantro, fresco y animal, y el azahar, cerosa y empolvada, se reparten el corazón. El azúcar une el jazmín al azahar, mientras que el cilantro destaca por su viveza especiada.
El ámbar, amaderado y animal, el vetiver, amaderado y ahumado, y el almizcle, amaderado y empolvado, ocupan el fondo. La madera atraviesa las tres materias; el ámbar es allí la única animal.