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L’Eau d’Ambre

L’Eau d’Ambre inaugura los perfumes de L’Artisan Parfumeur en 1978, dos años después de la bola de ámbar que dio a conocer a la casa. Cuatro materias la sostienen, y la casa las nombra todas: el benjuí, el ládano, el pachulí y el haba tonka. Ve en ella un perfume oriental, y el relato de las Mil y una noches.

Cuatro materias, todas declaradas por la casa, sin ningún nivel publicado.

Lo que declara la casa

El benjuí, el ládano, el pachulí y el haba tonka. La casa las presenta como una sinergia de los materiales más preciados de la perfumería, y no va más allá: ni orden, ni nivel, ni proporción.

El acorde ambarado domina del primer al último instante, sin movimiento franco, y ninguna de las materias declaradas se impone en la salida: todas están escritas en el fondo.

Lo que queda fuera

El mercado sirve otra lista: ámbar, vainilla, pachulí y geranio. Solo el pachulí figura en ambas. El geranio vuelve en varios críticos, que lo sitúan en la salida, verde y mineral; la casa no lo nombra en ningún sitio, y queda en el aire.

Con la vainilla ocurre lo mismo que con el geranio. Todos la perciben y nadie la declara, algo que sucede a menudo en un acorde ambarado, donde el benjuí y el haba tonka producen su efecto sin que ella entre en la fórmula.

Lo que declara la etiqueta

Doce entradas: alcohol desnaturalizado, agua, perfume, alcohol bencílico, y ocho alérgenos regulados — linalol, cumarina, benzoato de bencilo, citronelol, geraniol, limoneno, cinamal, citral. Ninguna sustancia prohibida en la Unión Europea figura en ella. La lista es la que publica la casa, y 24S sirve la misma, palabra por palabra.

El geraniol de esta lista no atestigua nada del geranio: es un componente odorífero que también aportan la rosa y la citronela, declarado porque así lo impone la normativa.