
Joy es lanzado por Jean Patou en 1930, al día siguiente del crac de 1929. Compuesto por Henri Alméras y presentado al mundo como el perfume más caro del mundo, este floral de rosa y jazmín de Grasse, en el que entran 10 600 flores de jazmín y 28 docenas de rosas por onza de extracto, se apagó en 2018 cuando LVMH retomó su nombre para Dior.
Angela (Now Smell This) considera Joy en 2008 un clásico femenino magníficamente equilibrado, el equivalente de un traje sastre de Dior de los años cincuenta, cuyo extracto vira hacia lo especiado y lo animal; Elena Vosnaki (Perfume Shrine) ve en él el arquetipo del jazmín hermoso.
La opinión de Olfastory
Angela, Now Smell This
En enero de 2008, Angela confiesa haber encontrado Joy, al principio, corriente, ni ofensivo ni excitante, antes de reconocerlo por lo que es: un clásico, femenino y magníficamente equilibrado, el equivalente olfativo de un traje de noche Dior de los años cincuenta, favorecedor, adaptable, lujoso hasta en sus costuras hechas a mano.
A pesar de sus casi ochenta años, no le parece retro; su profundidad complica una belleza por otra parte directa, y las variaciones modernas sobre este tema le resultan escasas en comparación. Invita a quienes lo descartaron en el pasado a olerlo de nuevo.
Elena Vosnaki, Perfume Shrine
En julio de 2011, Elena Vosnaki convierte a Joy en el ejemplo arquetípico de un jazmín liso y hermoso, que se lleva sin evocar tendencias especialmente sombrías y sin resultar por ello vano, un icono de la perfumería de lujo.