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J’adore

J’adore es el pilar femenino de Dior, lanzado en 1999 por impulso de Sabina Belli, directora internacional de productos de perfumería de la casa, y compuesto por Calice Becker junto a Ann Gottlieb. Este floral afrutado solar, servido en un frasco ánfora firmado por Hervé Van der Straeten, arrebató en 2010 el primer puesto del mercado femenino francés al N.º 5 de Chanel. Más de veinticinco años después, sigue siendo la primera referencia femenina de Dior.

J’adore figura entre los mayores éxitos de la perfumería francesa. Su aroma luminoso y floral ha logrado cautivar el corazón de millones de fieles desde su lanzamiento en 1999. Sin embargo, J’adore era un proyecto audaz, que rompía con las fragancias tradicionales de la casa Dior, a veces clásicas o incluso depuradas, a veces francamente opulentas como el célebre Poison. Calice Becker supo componer una fragancia a la vez fiel al espíritu de la casa y guiada por una necesidad de optimismo y luz.

J’adore Eau de Parfum o el homenaje perfumado de Calice Becker a Christian Dior

El proyecto de J’adore nace en Dior a finales de los años noventa, por impulso de Sabina Belli, entonces directora internacional de productos de perfumería de la casa. La composición se encarga a Calice Becker, que trabaja junto a Ann Gottlieb en la definición del proyecto olfativo.

Lejos de ser una principiante, Calice Becker firmaba ya desde hacía casi diez años: se le deben las reformulaciones de Monsieur Balmain y de Vent Vert en el cambio de la década de los noventa, y Tommy Girl en 1996. Es a una perfumista ya consagrada a quien Dior confía una fragancia destinada a llevar un nombre inmediato y solar.

Para J’adore Eau de Parfum, la perfumista busca traducir olfativamente las flores que apreciaba Christian Dior. Las moderniza añadiéndoles notas afrutadas efervescentes y profundidades más sensuales, de modo que se mantenga junta la memoria de la casa y el gusto de su época.

El éxito de la fragancia marcó duraderamente a Dior, que la ha declinado en numerosas versiones a lo largo de los años hasta convertirla en su pilar femenino. Tras François Demachy, es Francis Kurkdjian, perfumista-creador de la casa, quien hoy vela por sus evoluciones.

J’adore Eau de Parfum o el amor por las materias primas de excepción

Si J’adore se convirtió muy rápidamente en un éxito de ventas de la perfumería, fue gracias a la universalidad de su composición luminosa, pero también gracias al cuidado dedicado a la elección de los ingredientes.

El corazón floral de J’adore se presenta por la casa como una oda a los jardines: el ylang-ylang de las Comoras por su dulzura exótica, la rosa de Damasco turca por su amplitud sensual, y el jazmín sambac de la India, afrutado con un toque de azahar, al que responde el jazmín de Grasse.

Esta exigencia sobre la materia prima se inscribe en una estrategia más amplia: Parfums Christian Dior posee en propiedad parcelas florales en el sur de Francia, una particularidad que pocos competidores pueden reivindicar.

J’adore se impuso de manera duradera en su mercado doméstico. Según las cifras del panelista NPD, arrebató en 2010 el primer puesto del mercado femenino francés al N.º 5 de Chanel, que lo ostentaba desde hacía décadas, antes de ampliar la distancia en 2011 con un crecimiento del 17 % en sus ventas y un 4 % de cuota de mercado.

Una pirámide que ha cambiado entre 1999 y hoy

Los descriptores olfativos de referencia recogen la composición de 1999 en forma de una pirámide escalonada. Dos de ellos, independientes entre sí, coinciden en la bergamota y la mandarina en la salida, en el jazmín, la rosa, la violeta, la orquídea y la ciruela en el corazón, en el almizcle y la mora en el fondo. Son estas nueve materias las que sostiene la pirámide de esta ficha.

Otras notas circulan en las descripciones de la fórmula original sin que una segunda fuente independiente las confirme: la pera, el melón, el melocotón, el lirio de los valles, el nardo, la fresia, la vainilla y el cedro. Se recogen aquí sin figurar en la pirámide. Un tercer descriptor menciona por su parte la champaca, la madera de amaranto y una nota de vino de Banyuls, y es el único en hacerlo.

La casa describe hoy otro ensamblaje. En su página de producto, Dior hace abrir el eau de parfum con el ylang-ylang, y sitúa después en el corazón la rosa de Damasco y un dúo de jazmín grandiflorum y jazmín sambac. Esta descripción no recoge ni las notas afrutadas de salida ni las materias de fondo citadas para 1999. Los minoristas que la reproducen repiten el texto de la casa y, por tanto, no constituyen una fuente distinta. La ficha conserva la pirámide coincidente de la composición original y recoge aquí el estado que Dior publica para el perfume vendido en la actualidad.