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Femme
Rochas

Composición

Femme

Femme de Rochas el perfume del amor Creada en 1925, la gran casa de costura de Marcel Rochas no tardó en proponer bonitos perfumes, pero fue con Femme (en 1944) cuando el modisto marcó su estela profunda en el mundo de la perfumería.

En 1944, la casa Rochas presenta Femme, una fragancia para mujer llena de sensualidad y audacia, que corresponde perfectamente al espíritu libre del final de la guerra. Femme es también un perfume deseado por Marcel Rochas, el creador de la marca, para su esposa Hélène, a quien acaba de conocer. Como una declaración de amor, Femme rebosa de feminidad absoluta. A la vez potente y floral, la composición está firmada por Edmond Roudnitska.

Femme de Rochas, un homenaje olfativo firmado por Edmond Roudnitska

Edmond Roudnitska nació en Niza, en 1905. Comenzó a estudiar química antes de convertirse en perfumista. Empezó en 1926 en un laboratorio de análisis. Curioso y perspicaz, Edmond Roudnitska se convierte en un perfumista de talento. En 1946, junto con su esposa, funda su propio laboratorio de creaciones llamado Art et Créations, y se instala cerca de Grasse. Edmond Roudnitska también escribió libros, principalmente sobre el perfume. Se le deben a Edmond Roudnitska grandísimos éxitos olfativos, como Eau d'Hermès de Hermès o también Eau Sauvage de Dior.

Femme Rochas, la sensualidad ante todo

Femme comienza con notas afrutadas, las de la ciruela y el melocotón, asociadas a la bergamota y al palo de rosa de Brasil. Originario del sur de China, el melocotón era la fruta preferida de Harpócrates, el dios del silencio. En Francia, el melocotón se cultiva desde la Edad Media. En Versalles, el jardín del Rey Sol contaba con más de treinta variedades de melocotón. Los melocotones poseen carnes jugosas, afrutadas, y ofrecen un agradable aroma. En perfumería, el melocotón se reproduce en laboratorio gracias a moléculas, principalmente gracias a la gamma-undecalactona. El melocotón desprende tonalidades dulces, afrutadas, con matices de albaricoque y jugosas. Después, el corazón de Femme es una perfecta armonía entre flores y especias, que confiere al conjunto de la composición su fuerza de carácter. El corazón conjuga la rosa, el jazmín, el clavel, el iris, realzado por el clavo.

Este último es en realidad un botón floral procedente del clavero. El clavo se introdujo en Europa a partir del siglo IV. En la Edad Media, el clavo se utilizaba para combatir grandes epidemias como la peste. El clavo ocupa en la actualidad un lugar importante en la cocina, tanto dulce como salada, y se encuentra en pasteles, guisos, salsas o mezclas de especias. Utilizado por los dentistas, todo el mundo tiene el sabor del clavo en la boca... En perfumería, se destilan los botones florales secos para obtener la esencia de clavo. Desprende tonalidades a la vez especiadas y florales. Por último, el fondo de Femme es ultrasensual e intenso gracias a la presencia del benjuí, la vainilla, el pachulí, el comino y el musgo de roble.