
Fue en 1988 cuando comenzó la aventura de Fahrenheit de Dior. Yendo totalmente a contracorriente de los modelos masculinos ya existentes, este invitaba al hombre a buscar en lo más profundo de sí mismo.
La bergamota, afrutada y dulce, y el limón, fresco y ácido, abren la salida junto al dihidromircenol, limpio y próximo a la lima dulce; los dos cítricos encuentran en él una lima dulce vecina.
La nuez moscada, cálida y amaderada, la nota marina, yodada, y la nota verde, herbácea y fresca, se reparten el corazón; la madera cálida de la nuez moscada no tiene nada que ver con el yodo marino.
El fondo reúne el cedro, evocando el lápiz de madera y la resina, el cuero, ahumado y alquitranado, y el evernyl, amaderado: la madera vuelve a aparecer en el cedro y el evernyl, el humo pertenece únicamente al cuero.