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Dior Addict

El perfume Dior Addict de Christian Dior. La adicción es una palabra fuerte, sinónimo de dependencia. Se trata de un deseo repetido e irreprimible que va más allá de la razón. Está muy por encima de la lógica, y las motivaciones así como los esfuerzos por sustraerse a ella resultan vanos incluso antes de haberlo intentado.

Algunos perfumes gozan de tal notoriedad que se reinventan con frecuencia. Así, Dior Addict, concebido inicialmente en 2002, ya ha dado lugar a innumerables variaciones de su fragancia. Sucesivamente se convirtió en una Eau Fraîche, en 2004 y luego en 2012, en Dior Addict Shine en 2007, en Dior Addict Life en 2011, así como en una Eau Sensuelle en 2012 o incluso en una Eau Délice en 2013. Dicho de otro modo, es un gran clásico de la perfumería femenina que no deja de hacer hablar de sí mismo. Pero ¿a qué se debe tal entusiasmo? A continuación, la opinión de Olfastory sobre este perfume inmutable e indiscutible.

La opinión de Olfastory

Dior Addict… ¿Pero adicta a qué exactamente?

Para atraer a las mujeres y seducirlas, la casa Dior ha elegido dibujar el retrato de una personalidad libre e independiente. Al fin y al cabo, ¿quién no ha soñado alguna vez con hacer lo que quiere, cuando quiere? Pues bien, es precisamente esto lo que narra el perfume Dior Addict. Quien lo lleva es adicta a la vida, adicta a las sensaciones nuevas y adicta a las emociones fuertes. Con un simple chasquido de dedos, parece capaz de liberarse del pasado para avanzar. Con este perfume, Dior firma mucho más que una simple receta olfativa. Se trata de una verdadera filosofía de vida, materializada por una esencia iniciática, entre frescura suave y seducción intensa. Dior Addict es el perfume de una feminidad desenfrenada y emancipada… ¡Un mensaje que no deja de seducir!

Dior Addict, un ramillete intenso y vibrante

Dior Addict se inspira en una mujer tan cautivadora como intrigante. Así, su receta está a su imagen y contiene un tesoro raro: una opulenta Reina de la Noche, una flor tropical que crece en Jamaica y que solo libera su perfume de vainilla una vez caída la noche, y una única vez al año. Como puede deducirse, quien lleva esta fragancia se hace merecedora de ella. Es una mujer que se codicia y que no se entrega fácilmente. A esto se suma una salida refrescante de hojas de mandarino, de una dulzura casi inocente. El azahar, por su parte, viene a iluminar aún más el conjunto. La vainilla Bourbon y el haba tonka se entremezclan para ofrecer un aliento cálido y suave. Desde entonces, la tensión sube un grado, y se vuelve sencillamente imposible resistir al encanto de Dior Addict.

El elegante frasco de Dior

La mujer que lleva este perfume es segura de sí misma y parece plenamente consciente de sus atributos. Se muestra a los ojos de todos siempre muy elegante. Se imagina así fácilmente con un vestido de tubo. Pues bien, es precisamente así como se viste, en cierto modo, su frasco. Su silueta glamurosa es sobria y esbelta. Su color, por su parte, es el de una noche oscura, iluminada por un azul magnético. Una perla dorada viene a sublimar su tapón vaporizador. Además, cabe señalar que antes de ser un perfume, Dior Addict era un pintalabios. Pues bien, la forma de este frasco no deja de evocar ese accesorio de maquillaje… ¡Todo un símbolo!