
Cristalle, el símbolo de una juventud prometedora Los perfumes Chanel están todos impregnados de una historia particular. Porque Coco Chanel puso todo su talento en la creación de pequeñas joyas olfativas, en vida, el grupo actual se empeña en perpetuar la tradición y el estilo de Gabrielle.
Porque la naturaleza es una fuente inagotable de creatividad y emoción, todas las grandes marcas de lujo se inspiran en ella para confeccionar perfumes. Así, con un simple soplo, las fragancias logran hacernos viajar, ya sea al otro extremo del mundo o cerca de casa, para un momento de compartir o una simple bocanada de aire fresco. Así es como Chanel imaginó el perfume Cristalle, en 1974. Gran clásico de la perfumería para mujeres, seduce por su elegancia depurada y su soplo fresco y floral. He aquí nuestra opinión sobre el perfume Cristalle de Chanel.
La opinión de Olfastory
Cristalle, una gran bocanada de aire puro
Cristalle de Chanel se inspira en un fin de semana pasado al aire libre y en la sensación de sosiego que resulta de ello. Entre carácter y transparencia, defiende lo natural, sin perder nada de la sofisticación de las creaciones de Chanel. Con él, el agua de manantiales puros se mezcla con la frialdad de la piedra, sin embargo calentada por los destellos del sol. De ello resulta un agua límpida y seductora, tan fresca como un eau de Cologne de antaño, pero que posee no obstante una duración envolvente. Si este perfume se llama así, es también porque es rico en una feminidad excepcional. En efecto, en 1974, se llamaba primero Cristal. Finalmente fue feminizado al año siguiente. Desde entonces, nos hechiza con su malicia y su frescor primaveral. Fruto de un saber hacer notable, es también un perfume histórico. En efecto, Cristalle fue la primera creación olfativa en ver la luz tras la muerte de Gabrielle Chanel.
El frescor floral de Cristalle de Chanel
Cristalle de Chanel debe su existencia a uno de los mayores perfumistas del siglo pasado: Henri Robert. Articulado esencialmente en torno a un acorde de madreselva, entrega un frescor sostenido asociado a otras notas más verdes y dulces. En este caso, integra un trío de flores, y en concreto jazmín, narciso y ylang-ylang. Su frescor vivo y energizante se ve aún más amplificado por la presencia de cítricos. Gracias al limón de Sicilia y a la bergamota, Cristalle no carece de fogosidad. Se suaviza no obstante con melocotón, antes de evolucionar hacia efluvios más persistentes y amaderados de vetiver Bourbon, pachulí y musgo de roble.
El frasco muy contrastado de Cristalle
Cristalle se presenta en el habitual frasco de los eaux de toilette Chanel. Rico en contrastes, este forma una columna de cristal muy estilizada. Su base es totalmente transparente. Su capuchón, por su parte, es perfectamente opaco. Ambos se asocian aquí en una excepcional armonía, mientras que un ribete de plata los une, reflejando la luz circundante y creando un sublime brillo en su imagen. Totalmente intemporal, Cristalle de Chanel es tan vivo como delicado. Posee en sí toda la sofisticación de la marca Chanel sin excederse nunca. Nos sumerge de inmediato en un universo lujoso pero auténtico, como tanto le gustaba a la talentosa Coco Chanel. Se trata pues también de un bellísimo homenaje a su saber hacer.