
Cristalle, el símbolo de una juventud prometedora Los perfumes Chanel están todos impregnados de una historia particular. Porque Coco Chanel puso todo su talento en la creación de pequeñas joyas olfativas, en vida, el grupo actual se empeña en perpetuar la tradición y el estilo de Gabrielle.
Cristalle de Chanel nació en 1974, arrastrándonos con un simple soplo al país de las aguas vivas. Muy inspirado en la naturaleza, entona su melodía pura y viva desde hace más de treinta años, dejando flotar en su estela una combinación cítrica y floral de las más irresistibles. Desplegándose en torno a un acorde de madreselva, debe su existencia al talentoso perfumista Henri Robert. Sépase también que es la primera creación olfativa en ver la luz tras la desaparición de Gabrielle Chanel. ¡Todo un símbolo! En cambio, si se habla muy a menudo de su fragancia, es más raro evocar su frasco. Con toda sencillez, este combina imponentes contrastes.
La silueta imponente y cuadrada de Cristalle
Por más que Cristalle de Chanel sea un perfume femenino y delicado, se presenta en un frasco de silueta imponente y robusta. Mientras que la mayoría de los perfumes femeninos se presentan en botellas redondeadas o dotadas de formas recargadas, Cristalle apuesta por la sencillez. Se decanta por un recipiente depurado, de forma cúbica, una silueta geométrica habitualmente reservada a las fragancias para hombres. Su base estable parece perfectamente anclada en el suelo. Luego, Cristalle se eleva hacia el cielo y el infinito, ofreciéndose de paso una cierta inmortalidad. Sin embargo, sus paredes interiores forman una leve ondulación, como para suavizar visualmente este conjunto tan estricto. En realidad, si Chanel eligió esta forma, es también porque el estilo cúbico evoca la mano del hombre, el dominio absoluto. Se trata pues de un perfecto testimonio de todo su saber hacer.
El beige, uno de los colores favoritos de Gabrielle Chanel
En su base, Cristalle apuesta por un colorido muy claro. Su cristal transparente nos deja entrever un perfume de color beige nacarado. Ahora bien, se trataba de uno de los tonos más apreciados por Gabrielle Chanel. En efecto, el blanco, el beige o el crudo se encontraban muy a menudo en sus prendas. Es pues de forma totalmente natural, y en homenaje a esta gran dama, que este matiz coloreado se invita también en este frasco. De él se destacan los nombres de Cristalle y de Chanel, en un tono plateado, aportando a esta imagen una parte más contemporánea y luminosa.
Un capuchón negro opaco para contrastar con el resto de este frasco
Finalmente, otro color muy apreciado por Gabrielle Chanel se invita también en este frasco: el negro. Este ocupa la mitad de este frasco. Recubre su imponente tapón, cuyo estilo visual contrasta totalmente con su base transparente. Si esto puede sorprender, la armonía se mantiene preservada. A imagen de la fragancia que contiene, el frasco de Cristalle se apoya en un fascinante juego de claroscuro. En cuanto a capacidad, existe en dos vaporizadores de tamaños diferentes. Se presenta en botellas de 50 o de 100 ml.