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Calèche

La historia olfativa del perfume Calèche de Hermès Qué idea curiosa llamar a un perfume Calèche. En efecto, este término designa un carruaje de tracción animal muy extendido a principios del siglo XIX. No obstante, no hay que preocuparse, Calèche no es un perfume que huela al vehículo hipomóvil o a los caballos.

Calèche de Hermès es un perfume legendario que vio la luz en 1961. Compuesto por el perfumista Guy Robert, es una fragancia femenina icónica de la marca. Floral, amaderada o incluso chipre, esta fragancia femenina evoca el amor de la firma por el registro ecuestre, al tiempo que simboliza la sensualidad del siglo pasado. Marcado por una cierta exuberancia floral, Calèche de Hermès es descrito por el perfumista actual de la casa, Jean-Claude Ellena, como la esencia del clasicismo. La seducción por la belleza del ser. Entonces, ¿qué hay de cierto en todo esto? He aquí nuestra opinión sobre este perfume.

La opinión de Olfastory

La calèche, todo un símbolo para la casa Hermès

En primer lugar, si este perfume nos seduce, no es únicamente por su olor. En efecto, también narra una historia: la de Hermès y la de uno de los carruajes más emblemáticos de Francia en el siglo XIX. En aquella época, la calèche era el medio de locomoción más empleado. Combinando la practicidad con la elegancia, se trataba de un carruaje bajo, dotado de una increíble capacidad para resaltar la belleza cautivadora de las mujeres. Indispensable para un paseo por la ciudad, permitiendo desplazarse mientras se lucía ante los ojos del mundo, la calèche se convirtió rápidamente en el emblema de Hermès. Como prueba de ello, hoy constituye su logotipo. Como se habrá comprendido, el perfume Calèche nos ofrece pues una parte del legado de Hermès pero también un fragmento de la historia de Francia.

Una fragancia muy rica firmada por Hermès

Calèche de Hermès resulta también de un saber hacer excepcional. Atraviesa a su vez diferentes paisajes olfativos, pasando de un aliento floral a una frescura más aldehídica, antes de desplegarse en un fondo amaderado y chipre. Se lanza sobre un acorde anaranjado, compuesto de bergamota, mandarina y azahar. Después, su elegancia femenina surge de un ramillete de jazmín de Egipto, lirio de los valles y rosa de Bulgaria. La gardenia, el ylang-ylang y el iris vienen todavía a sublimar el conjunto con un aliento solar y empolvado. Poco a poco, su fondo se embriaga de musgo de roble, cedro, vetiver y sándalo, en un resplandor más cálido y reconfortante. Calèche de Hermès desprende tras de sí una elegancia refinada. Cabe señalar también que es el perfume que afirmó el saber hacer de Hermès como perfumista, permitiendo a la marca ser la primera en imponerse en el mundo de la perfumería sin proceder previamente de la alta costura.

El frasco emblema de Hermès

Finalmente, en cuanto al frasco, Calèche se presenta en el frasco clásico e histórico de Hermès. Tan elegante como discreto, se utilizó por primera vez en 1951 para L'Eau d'Hermès. También en este caso, la marca nos ofrece pues una inmersión en su historia. Más concretamente, se trata de un bloque de cristal cuyos contornos están suavizados. En referencia a la calèche, su forma se inspira en una lámpara de carruaje. Inicialmente, estaba adornado con una etiqueta ovalada que portaba el logotipo de Hermès. Actualmente, está simplemente flanqueado por una etiqueta gofrada en la que se inscribe su nombre.