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Cabotine

Lanzado por Grès en 1990, tres décadas después de Cabochard, Cabotine es un floral aldehídico firmado por Jean-Claude Delville en torno al ginger lily, una flor del Himalaya captada sobre la planta viva. Mandarina, jengibre y ylang-ylang abren paso al jacinto silvestre y al nardo, antes de un fondo de pachulí, sándalo, almizcle y grosella negra. Su tapón verde está esculpido con flores.

La casa clasifica Cabotine entre los florales aldehídicos y da sus notas nivel por nivel: mandarina, jengibre y ylang-ylang, ramillete de nardo, jacinto silvestre y ginger lily, fondo de pachulí, sándalo, almizcle y grosella negra.

Salida

La mandarina y el jengibre abren paso a tonos que la casa describe como especiados y dinamizantes, aportando el ylang-ylang su seducción. Fanny Guerin, de Auparfum, percibe en ellos un brillo efervescente, dentro de un esquema aldehídico que juzga bastante clásico.

Corazón

El jacinto silvestre, el nardo y el ginger lily forman el ramillete. Auparfum atribuye al ginger lily una impronta jazminada, especiada y terrosa, al nardo una dulzura lácteo, y al jacinto un matiz verde y crujiente.

Fondo

El pachulí, el sándalo, el almizcle y la grosella negra firman la estela. Fanny Guerin describe un acorde amaderado, seco, casi animal, en el que la grosella negra revela una acidez terrosa, mientras el sándalo y los almizcles arrullan el conjunto.

Lo que queda fuera

Las descripciones comerciales le atribuyen a menudo el cilantro, el azahar, la ciruela, el melocotón, la rosa, el clavel, el iris, la violeta, el vetiver o la vainilla, que la casa no menciona. El melocotón, la ciruela, la rosa, el clavel, la violeta y los almizcles blancos quedan por tanto fuera de sus notas.