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Angel Fruity Fair

La edición limitada perfumada Angel Fruity Fair de Mugler. Al principio, nuestro mundo estaba constituido por el cielo y sus estrellas. Esta imagen poética siempre fascinó profundamente a Thierry Mugler. Por eso decidió convertir este astro en el símbolo de su perfumería.

Angel Fruity Fair nace en 2018 y sigue al inmenso éxito de Angel, lanzado en 1992. Primer perfume gourmand de la historia, Angel conocerá un verdadero triunfo, al igual que su creador Olivier Cresp, único perfumista que aceptó realizar este perfume... Apoyándose en este éxito, Thierry Mugler presenta hoy una declinación de las más gourmand con Angel Fruity Fair. Esta nueva fragancia sumerge en el estremecimiento de las emociones, en un mundo definido a la vez como tierno y potente.

Angel Fruity Fair, una creación inspirada en los recuerdos de Thierry Mugler

Para realizar este nuevo Angel, Thierry Mugler se inspiró en su infancia. Puede afirmarse, por tanto, que es un perfume personal e íntimo. En efecto, el creador ha declarado haberse inspirado en sus recuerdos de infancia para imaginar esta nueva declinación. Entre ellos, Thierry Mugler evoca la feria y el olor dulce de las numerosas golosinas como el algodón de azúcar o la manzana de caramelo. Afirma así que Angel Fruity Fair es una fragancia surgida de un mundo infantil y fantástico. La composición de Angel Fruity Fair fue imaginada, de forma inédita, sobre un trío de sabores.

El trío olfativo gourmand de Angel Fruity Fair

Angel Fruity Fair despega con una asociación afrutada y dulce de lichi y grosellas rojas en racimo. De origen chino, el lichi se cultiva desde hace más de 4000 años. También llamado la cereza de China, el lichi era considerado la fruta más refinada del Imperio celeste, ya que se ofrecía a los emperadores. El lichi aparece en Francia en 1721 y su pronunciación es entonces una deformación de su nombre chino. En 1924, Francia introducirá el lichi en la isla de La Reunión, así como en Madagascar, donde será objeto de un cultivo importante. En perfumería, la nota de lichi es muy apreciada y se reproduce de forma sintética en laboratorio. Ofrece tonalidades exóticas, afrutadas, verdes y rosadas. Después, el corazón de Angel Fruity Fair es esencialmente femenino, pues está compuesto de rosa y de una molécula de pomarose. La nota pomarose es una molécula registrada y patentada por la marca Givaudan. Es una cetona doblemente insaturada que no se produce en la naturaleza. El pomarose desprende un potente olor a rosa afrutada con matices de manzana, ciruela y uva pasa. Por último, el fondo de Angel Fruity Fair es una mezcla de vainilla, pachulí y nata montada, ofreciendo así un tercer capítulo ultra gourmand. La nata montada es una crema batida azucarada, a veces aromatizada. El origen de la nata montada se sitúa en el siglo XVI en Italia. No obstante, algunos atribuyen la invención de la crema chantillí a François Vatel, maestresala en el Château de Chantilly, en el siglo XVII... En perfumería, el uso de la nata montada es bastante reciente y todavía escaso. La nota de nata montada se reproduce, por supuesto, en laboratorio. Ofrece tonalidades dulces, gourmand y deliciosamente adictivas. En cuanto al frasco de Angel Fruity Fair, conserva la mítica forma de estrella original de su predecesor.