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Amapola

La amapola es una flor de campo que no da extracto habitual en perfumería. La nota es enteramente reconstituida por el perfumista para evocar la ligereza y la delicadeza de esta flor emblemática. Su perfil floral ligero, verde, ligeramente empolvado y cerealero se emplea en los florales delicados y los acordes empolvados, aportando una frescura vegetal y una dulzura harinosa características.

La amapola, flor de campo delicada y empolvada reconstituida

La amapola es una planta herbácea cuyas flores de pétalos delicados y colores vivos adornan los campos y los jardines. Pese a su belleza visual, estas flores no son objeto de una extracción perfumística habitual, y ningún absoluto ni aceite esencial de amapola está disponible en la paleta habitual del perfumista. La nota de amapola en perfumería es, por tanto, enteramente una reconstrucción olfativa.

Los perfumistas se inspiran en el aspecto delicado y efímero de la flor para construir una nota que evoca la ligereza floral y la frescura vegetal de la amapola. Facetas ligeramente empolvadas y cerealeras completan la evocación, recordando el entorno de los campos de cereales donde suele crecer esta flor silvestre.

En composición, la nota de amapola se integra en los florales delicados y los acordes empolvados, donde aporta una ligereza y una frescura vegetal particulares. Dialoga de forma natural con notas de flores ligeras, almizcles suaves o notas cerealeras, contribuyendo a composiciones evocadoras de campos floridos y naturaleza silvestre.

Su ligero toque empolvado y su faceta cerealera la convierten en un ingrediente valioso para aportar dulzura y delicadeza a composiciones florales que desean evocar la naturaleza campestre. La amapola reconstituida se inscribe en una estética perfumada que valora los florales imaginarios y los acordes de carácter natural y delicado.

Los perfumes con la nota Amapola