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Thomas Fontaine

Una vocación, un entorno familiar, un encuentro, un recuerdo... Los elementos desencadenantes que pueden hacer nacer a un perfumista son extremadamente numerosos. Cada creador de perfumes esconde así su propia historia y no ha llegado a este universo por casualidad. En efecto, la perfumería es un oficio que requiere numerosas cualidades, tanto en el plano científico como creativo. Además, se trata de una profesión bastante difícil de dominar. Añádase a esto el hecho de que esta solo está reservada a unos pocos privilegiados en el mundo, y se comprenderá que hace falta una fuerte dosis de pasión y perseverancia para abrirse paso en este ámbito. Sin embargo, hacía falta mucho más para desanimar a Thomas Fontaine, enamorado de la perfumería desde su más tierna infancia.

El deseo de Thomas Fontaine de convertirse en perfumista

Fue cuando estaba en segundo de secundaria cuando Thomas Fontaine se sintió seducido por primera vez por el universo de la perfumería. En efecto, conoció a un amigo de sus padres y quedó literalmente fascinado por su perfume. Como pequeña anécdota, se trataba de Pour Monsieur de Chanel. Aquello fue para él una auténtica revelación. Se compró esta primera fragancia y, a medida que la exploraba, se preguntó cómo era posible hacer un perfume tan excepcional. Desde entonces, se propuso realizar estudios en este sentido y confeccionar más adelante perfumes semejantes a este. Thomas Fontaine se orientó, pues, hacia estudios científicos. Tras obtener un título de química, ingresó en la prestigiosa escuela ISIPCA de Versalles. Habiendo terminado su formación en una de las escuelas de perfumería más prestigiosas del mundo, se incorporó a la empresa Mane, entonces líder mundial en la creación de aromas y perfumes. Sin embargo, la trayectoria de Thomas Fontaine no se detuvo ahí. Este se incorporó sucesivamente a las empresas Charabot, Technico Flor, así como a Procter & Gamble en Francia, en Alemania y luego en Estados Unidos. Asimismo, también fundó su propia empresa de creación y asesoría en perfumería, Pallida. A lo largo de su trayectoria, Thomas Fontaine ha creado numerosos best-sellers y ha colaborado con las mayores casas de creación como L'Occitane, Grès, Ungaro, Sonia Rykiel, Perry Ellis o Dolce & Gabbana. Hoy es el perfumista de la casa Jean Patou.

Thomas Fontaine en Jean Patou

Desde 2011, Thomas Fontaine se convirtió en uno de los perfumistas de la empresa Jean Patou. Si este eligió incorporarse a esta empresa, fue porque el universo minimalista y algo Art Déco de esta siempre lo atrajo. Además, el destino también intervino y lo llevó a conocer un día a Bruno Cottard, actual presidente de Jean Patou, en el mismo momento en que la empresa estaba en venta. Fue así como tuvo la ocasión de incorporarse a esta prestigiosa empresa. Hace ya varios años que Thomas Fontaine concentra su energía en reformular los grandes perfumes desaparecidos de Jean Patou. Procura así hacer perdurar una perfumería fina y auténtica, imprimiéndole a la vez su propio sello y añadiéndole más modernidad. Thomas Fontaine dice componer sus perfumes según sus propios deseos. Para ello, se inspira tanto en una mujer como en un cuadro, en una materia prima o en otro olor. Personaje ambicioso, está convencido de que el futuro de Jean Patou es más prometedor que nunca. Procura ya abrir el camino de una perfumería diferente a través de ella. Thomas Fontaine se sitúa bien lejos de los dictados actuales del marketing. Se acerca más a la perfumería de nicho, dotándola además de una historia de largo recorrido.

Las creaciones de Thomas Fontaine

Floral

Jean Patou

Joy Forever

Azahar · Melocotón · Mandarina