Floral
Serge Majoullier
El oficio de perfumista es hoy extremadamente raro y cuenta solo con algunos elegidos. A modo de ejemplo, cabe saber que estos no superaban los 500 en 2010. Si bien algunos son independientes, otros forman parte de grandes grupos especializados en la elaboración de perfumes o de aromas alimentarios. Entre ellos figura la empresa Mane. Se trata de un grupo familiar que reúne a unas 80 personas y que debe enfrentarse a ciertos gigantes del sector como Givaudan o IFF.
Si no obstante logran seducir a algunos grandes perfumistas, es sobre todo porque son reconocidos por su saber hacer histórico en el dominio de los ingredientes. Así, algunos grandes nombres de la perfumería exploran allí las materias primas más lujosas y excepcionales que ofrece el planeta. Tal es el caso de Serge Majoullier.
La trayectoria de Serge Majoullier
Como muchos perfumistas, Serge Majoullier nació en Grasse. Este último se orientó muy rápidamente hacia estudios de química con vistas a integrarse un día en el sector de la perfumería. En efecto, ¿cómo no sucumbir a la llamada de los olores habiendo crecido en esta región sembrada de campos de flores y conocida mundialmente por sus perfumes? Luego, muy pronto, se incorporó al servicio de análisis y cromatografía de la empresa Mane. Siempre dentro del mismo grupo, se unió al servicio de aceites esenciales y productos florales. Fue así como se convirtió en nariz. Su saber hacer innato para los olores y su pasión por los perfumes le valieron un reconocimiento rápido. Asimismo, esto le permitió ascender hasta la cima de su arte, alcanzando el puesto de director de la perfumería en 1995. Serge Majoullier posee un sentido creativo muy desarrollado. No obstante, también le apasiona la investigación. En este sentido, mantiene siempre un pie en este ámbito y trabaja más particularmente en los distintos procesos de extracción y en el desarrollo de materias primas.
Las fuentes de inspiración de Serge Majoullier
Serge Majoullier confiesa que la naturaleza es sin duda su principal fuente de inspiración. Explica, por ejemplo, que fue al recordar el tratamiento del iris, que siempre le evocó matices de chocolate, según dice, cuando le vino la idea del acorde de la Femme Bleu d'Armani Privé. Además de nuestro planeta como fuente de creatividad, a Serge Majoullier también le gusta estimular su imaginación a través de la cocina. Le gustan particularmente las asociaciones imaginadas por los chefs y ve en el oficio de cocinero un arte que se parece en muchos puntos a la perfumería. Así, elabora muy a menudo fragancias gourmand. Por último, le encanta viajar por encima de todo y así encuentra ideas en los cuatro rincones del globo. Se inspira allí en los olores de la vida cotidiana que a veces encuentra en mercados locales. Además, sus investigaciones también le llevan a encontrar él mismo nuevas materias, de manera que amplía todavía un poco más el campo de las posibilidades.
Serge Majoullier es el autor de numerosísimos perfumes. Entre sus creaciones emblemáticas, cuenta, además, Elle l'Aime de Lolita Lempicka, Bonbon de Viktor & Rolf, en colaboración con Cécile Matton, o también el Parfum de Nuxe.
Las creaciones de Serge Majoullier
Floral
Floral
Floral
Oriental
Floral
Floral
Amaderada
Floral
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