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Ralf Schwieger

Aunque son pocos los narices que provienen de Alemania, algunos de este país han sabido destacar en el ámbito de la perfumería. Fue el caso de Ralf Schwieger. Este alemán, químico de formación, es un creador con talento y múltiples facetas. Le debemos numerosos best-sellers, en particular para las casas Yves Saint-Laurent y Frédéric Malle. Los primeros recuerdos olfativos de Ralf Schwieger Ralf Schwieger nació en Alemania, en una región rural de Westfalia. Recuerda ese lugar muy tranquilo, conocido por sus inviernos fríos y grisáceos. En sí, nada demasiado emocionante, aunque le tiene cariño. Ralf Schwieger creció cerca del bosque, rodeado de vegetación.

Este detalle puede parecer insignificante, pero influye enormemente en su concepción de la perfumería. En efecto, a Ralf Schwieger le gustan especialmente los perfumes musgosos y amaderados. Muy pronto sintió una verdadera pasión por los olores. Asimismo, se preguntó desde muy joven por la ausencia de olor… En este sentido, le gustaba acercar la nariz a la nieve recién caída sobre los árboles para intentar olerla. Según él, de ella se desprendía una cierta pureza. Así, el aspecto aéreo y casi frágil de una esencia es un punto esencial que no hay que descuidar. Con el tiempo, ha seguido muy próximo a la naturaleza y le gusta pensar que la perfumería es algo primario, casi innato. Con mayor frecuencia, Ralf Schwieger encuentra inspiración en colores o texturas. Asimismo, los insectos le fascinan literalmente y las mariposas son, con diferencia, sus preferidas. Pero veamos ahora qué trayectoria siguió Ralf Schwieger para alcanzar la cima de la perfumería…

La trayectoria de Ralf Schwieger

Aunque siempre le gustaron los olores, Ralf Schwieger no se interesó propiamente por la perfumería hasta bastante tarde. Químico de formación y procedente de una rama científica, estudió en Berlín. Después, ingresó en la escuela de perfumería Roure, en Grasse, a los 30 años. Luego, una vez obtenido el título, fue contratado por Givaudan. Fue dentro de esta empresa donde elaboró sus mayores éxitos. A modo de ejemplo, le debemos, entre otros, L'Eau des Merveilles de Hermès o Lipstick Rose de Frederic Malle. Para el primero de ellos, se centró en el ámbar gris e intentó elaborar un perfume con una sensación cercana a la de una piel salada tras un baño en el océano. Además, esta composición, totalmente desprovista de notas florales, lo cual es cuando menos muy poco habitual, no dejó de sorprender a los consumidores.

Ralf Schwieger es un personaje lleno de audacia y dinamismo. Le gusta lanzarse continuamente a nuevos retos. En este sentido, ha creado recientemente un conjunto de tres esencias para Atelier Cologne, asumiendo el reto de ofrecer una frescura extrema y a la vez soleada.

Las creaciones de Ralf Schwieger