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Paul Vacher

La magia, cuando se es perfumista, es poder dejar su huella para siempre en la historia. En efecto, algunas obras de la perfumería son tan célebres que parecen haber sido concebidas para no ser olvidadas jamás. Así, aunque Paul Vacher ya no está entre nosotros desde 1975, sus creaciones, por su parte, siguen haciendo que se hable de él. Repaso de su obra, sus fuentes de inspiración y su marca Le Galion.

Paul Vacher y la marca Le Galion

Paul Vacher es una figura destacada del siglo pasado. En efecto, firmó varios grandes perfumes que se siguen contemplando hoy con fascinación. En concreto, es el padre de Arpège de Lanvin, creado en 1927 en colaboración con André Fraysse, pero también de Miss Dior para Christian Dior, creado en 1947 con el perfumista Jean Carles. Su historia comenzó en los años veinte. Tras haber realizado estudios de química, Paul Vacher tomó conciencia de que el perfume era un don sensorial y de que quería convertirlo en su oficio. Fue entonces formado por uno de los mejores perfumistas de la época: Marcel Guerlain. Así, aprendió la perfumería según las reglas del oficio. Por otra parte, más allá de los numerosos best-sellers que confeccionó a lo largo de su carrera, Paul Vacher entró también en la historia de la perfumería al comprar una célebre marca de perfumes: Le Galion. Esta firma fue creada en 1930 por el príncipe Murat, descendiente de Napoleón I. No obstante, esta fue cedida muy rápidamente a Paul Vacher, perfumista ya muy reconocido en aquella época. Ya en 1936, Le Galion lanzó un perfume llamado Sortilège. Así, como expresaba antaño L'Officiel de la Mode en una de sus publicaciones, en 1956, los perfumes Le Galion pertenecen a la misma familia de fragancias apasionadas, a la vez ardientes y sutiles, que crean una estela de admiración tras aquellas y aquellos que saben llevarlos.

El saber hacer de Paul Vacher

Paul Vacher es un personaje muy creativo que siempre consideró que el perfume era mucho más que un simple producto de lujo. Decía de sí mismo que era un personaje invisible, que interviene en la vida de los hombres para aportarles satisfacciones indefinibles, para crear momentos en los que el gris se vuelve azul y el negro se transforma en luz, mediante un mecanismo que la ciencia todavía no ha penetrado. Confeccionó así fragancias muy trabajadas y delicadas, cuyo único objetivo era hacer nacer una emoción. Además, Paul Vacher siempre concedió gran importancia a los frascos de sus perfumes. En efecto, para él, elaborar una fragancia con esmero no basta si esta no se ve realzada por un espléndido continente. Hoy, la marca Le Galion sigue existiendo. Esta se quiere heredera del saber hacer excepcional de este gran perfumista de renombre.

Las creaciones de Paul Vacher

Floral

Lanvin

Arpège

Aldehídos · Neroli · Bergamota