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Nathalie Feisthauer

Si algunos perfumistas parecen haber estado destinados desde su más tierna infancia al universo de los perfumes, otros deben en cambio su nueva vocación al fruto del azar. Un lugar, un encuentro… Parece que a veces es el destino quien decide conducirlos por este camino. Sin embargo, eso no los convierte en peores perfumistas, todo lo contrario si se atiende al número de best-sellers creados por algunos de ellos, como es el caso de Nathalie Feisthauer. Los encuentros decisivos de Nathalie Feisthauer A Nathalie Feisthauer le gusta calificar su vocación de perfumista de improbable posible. En efecto, siendo más bien un marimacho de joven, Nathalie Feisthauer parecía pertenecer a un universo bien alejado del de la perfumería. Sin embargo, un encuentro con un perfume cambió su vida. Un día tuvo el placer de olfatear el célebre Opium de Yves Saint-Laurent. Lo percibió como una verdadera obra de arte que no se cansaba de contemplar y volver a contemplar.

Este hizo nacer así en ella la decisión de convertirse en perfumista. Así, con apenas 14 años, Nathalie Feisthauer envió numerosas cartas a las sedes de las marcas de perfumes con la firme intención de incorporarse a su departamento de creación como asistente de los grandes perfumistas. Su determinación le permitió obtener una cita con Jean-Louis Sieuzac, creador de Opium. Este le dio un empujón y le permitió incorporarse a la prestigiosa escuela Roure de perfumería de Grasse.

La carrera de Nathalie Feisthauer

Una vez graduada de la escuela Roure, Nathalie Feisthauer se incorporó a la empresa Givaudan, en la que trabajó durante 20 años. Comenzó allí su carrera en 1990, en Nueva York. Allí tuvo la oportunidad de colaborar con los mayores perfumistas del planeta, como Anne Gottlieb, Karyn Khoury o Clare Cain. Firmó así fragancias para Clarins o Jean Louis Scherrer. Después, en 1994, Nathalie Feisthauer regresó a Francia. Firmó entonces perfumes para Cartier, Hermès o Diesel. Personalidad muy creativa, Nathalie Feisthauer disfruta elaborando sus fragancias con el mismo amor que la guía cuando cocina. Así, añade a menudo una pizca de trufa a sus composiciones, ingrediente que considera a la vez animal y sensual. Del mismo modo, la rúcula es otro elemento inesperado que aprecia especialmente. Dice apreciar su lado verde, oscuro y ligeramente picante. En octubre de 2008, Nathalie Feisthauer se incorporó al grupo Symrise en París como perfumista senior. Sin embargo, hoy en día es perfumista independiente.

Debemos a Nathalie Feisthauer un gran número de éxitos olfativos, como Eau Belle y Orange Tonique para Azzaro, Must pour Homme de Cartier, Eau des Merveilles de Hermès o Nuits Indiennes de Jean-Louis Scherrer.

Las creaciones de Nathalie Feisthauer

Floral

Van Cleef & Arpels

Rêve Elixir

Melocotón · Pera · Neroli

Cítrica

Azzaro

Eau Belle

Mandarina · Bergamota · Limón