Amaderada
Mélanie Leroux
Cada oficio posee sus propios clichés. Así, la perfumería no escapa a la regla. Por tanto, aunque la emancipación de las mujeres surte poco a poco sus efectos en este sector, es cierto que la perfumería sigue siendo, a pesar de todo, una profesión dominada por los hombres. Asimismo, resulta muy raro encontrar en ella a creadores totalmente independientes. En efecto, la competencia es dura y suele resultar más cómodo trabajar para grandes grupos. Sin embargo, hacía falta más para desanimar a Mélanie Leroux. A la vez mujer y artista independiente, no le falta audacia.
La ambición desbordante de Mélanie Leroux
Mélanie Leroux no corresponde decididamente a ningún cliché de la perfumería… A diferencia de la mayoría de los perfumistas, tampoco nació en la región de Grasse. Mélanie Leroux pasó su infancia en Normandía. Apasionada por todo lo relacionado, de cerca o de lejos, con la naturaleza, creció en medio de caballos. Enamorada de la libertad, comprendió rápidamente que solo una pasión podría guiar su vida y que no quería contentarse con una existencia banal. A lo largo de sus lecturas y de sus encuentros, vio dibujarse poco a poco el camino que esperaba. Estaba entonces íntimamente convencida de que el perfume era un sector hecho para ella y que guiaría la totalidad de su trayectoria profesional. Así, se orientó hacia estudios de química. En efecto, el ámbito científico es un requisito obligatorio para convertirse en perfumista. Esto le permitió ingresar en la escuela de perfume más prestigiosa del planeta: el ISIPCA de Versalles. Después, Mélanie Leroux pasó 15 años dentro de una casa de composición, en Grasse y en París. No obstante, deseosa de dar rienda suelta a su imaginación y a su creatividad, finalmente tomó la decisión de trabajar con total independencia. Así, en 2010, fundó su propia sociedad llamada Mademoiselle Parfumette.
Lo cotidiano como fuente de creatividad para Mélanie Leroux
A Mélanie Leroux le gusta inspirarse en su vida cotidiana para confeccionar sus nuevas creaciones. Así, le gusta traducir todo lo que la conmueve personalmente en una nueva fragancia. Puede tratarse entonces de un simple encuentro, de un lugar, de un instante o de una personalidad fuera de lo común. Dotada de un sentido de la observación extraordinario y de una escucha atenta, propone perfumes únicos en su género. Mélanie Leroux dice poder inspirarse tanto en un apartamento parisino como en una estrella de la canción, en el showroom de una marca de prêt-à-porter, en un castillo bordelés o en un taller de costureros. Para ella, cada nuevo proyecto es una aventura singular, una nueva historia que contar. Así, Mélanie Leroux confecciona perfumes a medida en función de una demanda precisa formulada por sus clientes. Es más, su empresa aporta un servicio integral a sus consumidores. Mélanie Leroux se ha rodeado de una red de proveedores y socios. Así, ofrece a sus clientes otros servicios complementarios que pudieran necesitar, como diseñadores, vidrieros, envasadores… Decididamente, esta joven mujer tiene más de un recurso bajo la manga y no parece dispuesta a detenerse en tan buen camino.
Las creaciones de Mélanie Leroux
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