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Mathilde Laurent

La perfumería es un mundo muy masculino. Sin embargo, esto no impide que algunas mujeres destaquen en el arte de dominar los olores. En este sentido, Mathilde Laurent está considerada como una de las narices más reconocidas de Francia. Le debemos numerosos éxitos como l'Envol, La Panthère, Baiser Volé, L'Heure Promise o Déclaration d'un Soir de Cartier, así como Shalimar Eau Légère o Aqua Allegoria Herba Fresca, Pamplelune o Rosa Magnifica de Guerlain.

La carrera de Mathilde Laurent

Mathilde Laurent nació en 1970 en Neuilly sur Seine, Francia. Comenzó obteniendo un DEUG científico antes de incorporarse al institut supérieur international du parfum (ISIPCA) de Versalles en 1992. Procedente de una familia en la que todo el mundo había estudiado Bellas Artes, su vocación fue muy bien recibida. Fue precisamente en el ISIPCA donde vivió el encuentro decisivo de su vida. Una noche, mientras había una fiesta de la escuela a la que había asistido Jean-Paul Guerlain, explica, se tomó de un trago una copa de champán para armarse de valor y le pidió que la aceptara en prácticas. Así fue como se incorporó a la casa Guerlain apenas unos meses después. Permaneció en Guerlain, en París, de 1994 a 2005, y dejó esta firma para incorporarse a Cartier. Desde entonces, es la nariz oficial de esta casa y sus creaciones le han valido numerosos galardones. Además, obtuvo el premio de los especialistas y el premio de los perfumistas en el Grand Prix du Parfum, en 2010, por la fragancia Treizième Heure. Asimismo, su perfume Déclaration d'un Soir se llevó el premio al Grand Masculin en 2012, mientras que Mathilde Laurent fue distinguida por los aficionados a la perfumería francesa en el Olfactorama de 2013.

La sensibilidad fuera de lo común de Mathilde Laurent

Mathilde Laurent es una mujer joven de temperamento fuerte, a la que sus colegas califican de rebelde y sensible. Edmond Rostand dice de ella que es una apertura al mundo, un campo de posibilidades, un libro, […] ¡Una enciclopedia! Es de las que rechazan en bloque todos los productos demasiado marketinianos y uniformizados. Detesta la visión arquetípica de la perfumería moderna y defiende la expresión de una creatividad sin límites. Su inspiración le viene la mayoría de las veces de su infancia y, más concretamente, del jardín de su abuelo, en Córcega. Así, ama por encima de todo la leche de higo, no tanto por su olor como por la historia que este le evoca. De hecho, Mathilde Laurent detesta las descripciones olfativas. Prefiere con creces el relato que está en el origen de la creación de los perfumes. Así, cada uno de sus perfumes está cargado de un alma.

Dicho de otro modo, Mathilde Laurent es una mujer íntegra, artista antes que nada, que parece guiarse mayoritariamente por su instinto. Así, se reconoce plenamente en una de las célebres frases de Proust: un placer delicioso me había invadido, aislado, sin la noción de su causa[…]. Esa esencia no estaba en mí, era yo.

Las creaciones de Mathilde Laurent

Floral

Cartier

Carat

Violeta · Lirio