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Mathilde Bijaoui

A veces, nos deja llevar el día a día y pasamos por alto etapas importantes de nuestra vida sin darnos realmente cuenta. En cambio, el destino hace que, otras veces, elementos que nos rodean despierten en nosotros un chispazo. A partir de ahí, este puede cambiar por completo el curso de las cosas. Pues bien, es exactamente de ahí de donde nació la vocación de Mathilde Bijaoui de ser perfumista.

El inesperado camino de Mathilde Bijaoui

Fue a los 13 años cuando Mathilde Bijaoui decidió convertirse en perfumista. En efecto, visitó con su colegio la Osmothèque, o Conservatorio Internacional de los Perfumes, de Versalles. Este descubrimiento fue una verdadera revelación. A partir de ese día, tomó conciencia de que quería ser perfumista. Solo le quedó un único objetivo: apropiarse de ese saber hacer único que permite jugar con los olores y reinterpretar las fragancias que ofrece la naturaleza. Siguió entonces una formación para convertirse en creadora de perfumes. Así, al comienzo de su carrera, se incorporó a la empresa Mane, una de las mayores casas de composición del sector de los aromas destinados a la perfumería. Si bien colaborar con Mane le permitió a Mathilde Bijaoui relacionarse con todo tipo de grandes casas de lujo, esta prefiere trabajar para empresas más bien revolucionarias y poco convencionales. Así, a Mathilde Bijaoui le gusta salir de los caminos trillados. Ha creado, entre otros, perfumes para Jacomo, Penhaligon, Etat Libre d’Orange o para Tilda Swinton.

Los gustos muy marcados de Mathilde Bijaoui

De manera general, a Mathilde Bijaoui le gusta confeccionar perfumes con una fuerte personalidad. Encuentra inspiración en todos los lugares por los que pasa. Cuenta así haber confeccionado ya perfumes basándose en el ritmo de la bossa nova brasileña, la simplicidad minimalista de la danza contemporánea, los viajes, en particular a Madagascar, el arte moderno, los mercados del sur de Francia, la energía de Nueva York,… Sin embargo, a Mathilde Bijaoui le gusta muy a menudo integrar especias en sus perfumes. Esto le vale, por otro lado, el apodo de «Spice Girl» en el mundo de la perfumería. Además, a Mathilde Bijaoui le gusta extraer de la naturaleza olores inesperados. Rodeada de un sólido equipo de investigadores, procura extraer fragancias nunca utilizadas hasta entonces. Esto resulta posible, en particular, gracias a la tecnología Jungle Essence puesta en marcha por el equipo Mane. A modo de ejemplo, Mathilde Bijaoui se divierte introduciendo el olor del higo o del caviar en sus perfumes. Muy reconocida en el universo de la perfumería, la creadora no deja de sorprendernos, y esto sin duda está lejos de haber terminado…

Las creaciones de Mathilde Bijaoui

Oriental

Zadig & Voltaire

This Is Me !

Vainilla · Leche caliente