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Jean-François Latty

Hoy en día, la mayoría de los perfumistas trabajan para casas de composición de perfumes como Givaudan o IFF, o directamente con grandes marcas. Son muy pocos los que se atreven a lanzarse a la aventura de la perfumería como independientes. Hay que decir que la competencia es dura y que no siempre resulta sencillo destacar frente a otras firmas dotadas de medios colosales. Sea como fuere, hacía falta mucho más para desanimar a Jean-François Latty. Totalmente independiente, este está a la cabeza de la marca Téo Cabanel.

¿Quién es Jean-François Latty?

Como la mayoría de los perfumistas, Jean-François Latty nació en Grasse. En efecto, se trata de la capital mundial de los perfumes y de un auténtico vivero de creadores. Iniciado en el universo de la perfumería desde muy joven, este se incorporó a la Ecole Roure, en su ciudad natal. Una vez licenciado, fue contratado por esa misma casa y se integró en su filial parisina. Fue allí donde confeccionó sus primeras fragancias. Después, en 1969, fue trasladado a la filial estadounidense de Roure, donde permaneció un año. En 1970, se incorporó al grupo IFF, uno de los líderes mundiales de la industria de la perfumería y los aromas. Permaneció allí hasta 1987, año en que decidió unirse a la empresa japonesa Takasago. Elaboró para ellos una cantidad faraónica de fragancias y permaneció en esa empresa hasta el año 2000. A partir de entonces, fundó JFL Créations, su propia empresa, especializada en la elaboración de perfumes y el comercio de materias primas naturales. En paralelo, se dejó seducir por la casa Téo Cabanel. Conquistado por su legado y la calidad de sus productos, aceptó convertirse en su perfumista. Jean-François Latty ocupa aún este puesto en la actualidad.

La marca Téo Cabanel

La firma Téo Cabanel nació a finales del siglo XIX de manos de Théodore Cabanel. Esta estaba especializada en la elaboración de Eaux de Cologne, tipo de perfumes muy en boga en aquella época. La firma era entonces muy apreciada por la elegancia parisina. En 1930, la hija de Théodore Cabanel sucedió a su padre. Se convirtió en la creadora oficial de la duquesa de Windsor. Esto contribuyó en gran medida a consolidar el prestigio de Téo Cabanel. En 2003, fue el turno de Caroline Ilacqua de tomar el relevo. Con apenas 22 años, esta se propuso modernizar las antiguas fragancias de sus predecesores. Para lograr su objetivo, se puso a buscar un perfumista con talento. Fue entonces cuando conoció a Jean-François Latty. Conquistado por su proyecto, este aceptó colaborar con ella. Téo Cabanel reinventa así una perfumería auténtica de antaño para aportarle más modernidad. Jean-François Latty aporta a cada uno de los perfumes de Téo Cabanel un nuevo aliento asociado a un refinamiento y a una definición sin igual. Cada uno de sus perfumes está tejido con materias primas nobles, puras y naturales. Jean-François Latty parece haber logrado la apuesta descabellada de poner al día una marca con más de un siglo de historia. Hoy en día, sus frascos se exportan a 500 puntos de venta repartidos en más de 35 países.

Las creaciones de Jean-François Latty

Chipre

Givenchy

Givenchy III

Gálbano · Aldehídos · Gardenia

Fougère

Yves Saint Laurent

Jazz

Artemisa · Lavanda · Cilantro