ChipreJacqueline Couturier
La paridad entre hombres y mujeres es un concepto que ha sido durante mucho tiempo objeto de debate. Sin embargo, a fuerza de perseverancia, las mujeres son hoy consideradas, y con razón, iguales a los hombres. Así, cada vez hay menos oficios en los que estas últimas son ajenas. A modo de ejemplo, la perfumería ha sido, durante mucho tiempo, un sector muy masculino. Hoy en día, las mujeres que se convierten en nariz son cada vez más numerosas. Ahora bien, esto es bastante reciente. Hasta los años setenta, la perfumería parecía rimar con masculinidad. Sin embargo, esto nunca desanimó a Jacqueline Couturier, una de las pocas perfumistas de su época.
La primera parte de la carrera de Jacqueline Couturier
Aunque era una perfumista de pleno derecho, es necesario no obstante matizar estas afirmaciones. En efecto, Jacqueline Couturier no trabajaba sola. Esta se hizo célebre por la empresa que fundó con su marido, Jean Couturier. Ambos poseían juntos una marca epónima. La historia de esta firma comenzó en los años sesenta. En efecto, en esa época, Jean Couturier trabajaba junto a Yves Saint-Laurent. Confeccionó en particular los perfumes Y o Rive Gauche. Su esposa, Jacqueline Couturier, ejercía también el oficio de nariz, en la región de Grasse. Hay que decir que Jacqueline Couturier siempre estuvo inmersa en el universo de los olores. Esta proviene de una familia de perfumistas y cuenta, en su entorno cercano, con nombres particularmente reconocidos de este sector de actividad, como Jean Carles, por ejemplo. Aunque Jacqueline Couturier ya componía perfumes en los años sesenta, nunca revelaba su identidad. Para darse a conocer, esperó a tener su propia firma.
La apertura de la casa Jean Couturier
Fue en 1972 cuando Jean y Jacqueline Couturier decidieron lanzar su propia marca de perfumes. A partir de entonces, Jacqueline Couturier aceptó revelar su nombre y firmar sus composiciones. Así, apenas un año después, confeccionó el perfume Coriandre. Hay que decir que este tenía un alcance simbólico. Este perfume contenía en particular una fragancia muy cercana a la de su madre. En otras palabras, es un poco de su historia lo que Jacqueline Couturier nos entregó en esta composición. Esta sigue siendo la fragancia más célebre de toda la carrera de Jacqueline Couturier. Sin embargo, su firma creó otros grandes perfumes, pero más asociados al nombre de su marido. Así, la marca de Jacqueline Couturier creó, entre otros, Eau Fraiche en 1974, Monsieur Couturier en 1976 o Keora en 1983. No obstante, el perfume Corianne parece dotado de una cierta intemporalidad que los demás no tienen. Así, ha atravesado las épocas hasta ser editado de nuevo, en 1996, bajo la forma de L'Eau de Coriandre.
Dicho de otro modo, Jacqueline Couturier parece haber marcado para siempre la historia de la perfumería. Es más, al igual que Germaine Cellier, una de las pocas creadoras de perfumes de esa misma época, Jacqueline Couturier contribuyó en gran medida a consolidar la emancipación de las mujeres en este sector de actividad.
Las creaciones de Jacqueline Couturier
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