
Shalimar: el Taj Mahal en nota de fondo del precioso perfume oriental. Tentación carnal, deseo, misterio, otro lugar... así describe Guerlain al bello Shalimar en su lanzamiento, en 1925. Creado por Jacques Guerlain alrededor de un acorde original y originario de moléculas de vainillina, el misterioso y embriagador Shalimar será el primer perfume llamado oriental de la historia.
Creado en 1925, Shalimar de Guerlain es uno de los perfumes más antiguos que aún se comercializan hoy en día. Celebrando el estilo Art Déco, está elaborado a partir de materias preciosas y esencias raras. Además, en una época en la que las poblaciones aún abandonaban muy poco su país de origen, es una evocación de un lugar lejano. Como anécdota, se inspira en una historia de amor india, y parece traer de esa región todo el encanto oriental y especiado. Célebre por su aliento cálido y embriagador, es también cautivador por su belleza, con un frasco intemporal. A continuación, más detalles sobre su hermosa botella
Los jardines de Shalimar como fuente de inspiración
El perfume Shalimar nos sumerge de nuevo en el siglo XVII, en el corazón de la India, cuando el emperador Shah Jahan sentía un amor loco por una de sus compañeras, Mumtaz Mahal. Ambos disfrutaban paseando regularmente por los jardines de Shalimar, recorridos por innumerables flores y fuentes. Sin embargo, les esperaba un destino trágico... La joven murió al dar a luz a uno de sus hijos. Loco de dolor, Shah Jahan hizo construir para ella el más bello de los mausoleos, hoy conocido como el Taj Mahal. Pues bien, es precisamente en ese lugar único donde se inspira el frasco de Shalimar. Su tapón azul no adopta únicamente la forma de un abanico. Se supone que representa el agua brotando de una fuente, como las presentes en dichos jardines. Del mismo modo, en un registro siempre muy oriental, la etiqueta que lleva su nombre está recortada a la manera de los estucos que decoran tradicionalmente los edificios indios.
El estilo muy Art Déco del frasco de Shalimar
Además de esta fuente de inspiración, hay que reconocer que esta imagen está plenamente anclada en el estilo de su época. Nos traslada a comienzos de los años veinte, en pleno París de los Años Locos. En aquella época, el abanico era uno de los accesorios más de moda. Es, pues, con toda lógica que el pequeño tapón en la cima de Shalimar adopta esta forma. El resto es un ánfora dorada, como una vasija sobre pie cincelado que también se inspira en el movimiento del agua de una fuente. Un pequeño colgante está sujeto a la altura del cuello, mientras que su nombre se inscribe en una etiqueta dorada, perfectamente conjuntada con el color de su perfume.
Un frasco diseñado por Raymond Guerlain y Baccarat
El frasco de Shalimar fue diseñado en 1925 por Raymond Guerlain, en colaboración con la prestigiosa casa Baccarat. Es, pues, una inmersión en la historia francesa y testimonio de una maestría inigualable. Fruto de una herencia muy rica, obtuvo también el premio de la Exposición Internacional de Artes Decorativas de París en 1925. A pesar de tener casi un siglo de existencia, nunca ha sido modificado. Contribuye además plenamente al prestigio y a toda la fama del perfume Shalimar de Guerlain. Mucho más que un simple frasco, es el testimonio de toda una época.