Opium
Opium, un perfume de carácter de Yves Saint Laurent Yves Saint-Laurent es un creador que, bajo su apariencia tímida, siempre ha disfrutado haciéndose notar. Además de la calidad de sus creaciones, era un ferviente defensor del escándalo. Así, varias de sus fragancias fueron objeto de enormes polémicas, unas veces por su publicidad, otras veces por su nombre.
- Marca
- Yves Saint Laurent
- Año de lanzamiento
- 1977
- Perfumista
- Género
- Mujer
- Familia olfativa
- Oriental
- Concentración
- Eau de Parfum

Dónde comprarlo
Así, fue el caso del perfume Opium, creado en 1977, y siendo hasta la fecha uno de los perfumes más controvertidos pero también más adorados de la historia. Un repaso a esta leyenda de la perfumería que nunca se cansa uno de redescubrir.
La polémica de Opium
Opium es un nombre impactante para un perfume. Rompe instantáneamente los tabúes, abre las puertas del imaginario pero también las de lo prohibido. Si elegí Opium como nombre, afirmaba Yves Saint-Laurent, es porque esperé intensamente que pudiera, a través de todas sus potencias incandescentes, liberar los fluidos divinos, las ondas magnéticas, los mechones seductores y los encantos de la seducción que hacen nacer el amor loco. En cualquier caso, este no pasó desapercibido, siendo al mismo tiempo fuente de un inmenso ruido como de numerosísimos adeptos. Fue el primer perfume que se atrevió a mostrar una connotación directa a la droga. Opium es por sí solo una revolución que se atrevió a abordar los temas del sexo, la transgresión y lo ilícito. Supremo encantamiento para algunos, totalmente exuberante para otros, algunos países incluso consideraron oportuno prohibirlo en el momento de su lanzamiento. Y sin embargo, todas estas polémicas no hicieron sino hacerlo hablar más de él. Apenas un mes después de su lanzamiento, todos los minoristas europeos estaban desabastecidos del perfume Opium. Es más, este se acompañó, desde 1986, de un eslogan de lo más claro: Opium, un perfume de dependencia. Hoy, muy lejos de los tumultos de antaño, Opium sigue siendo un perfume excepcional y de un magnetismo inigualable. Su capacidad de generar adicción es tal que ha mantenido su notoriedad hasta nuestra época contemporánea.
El aroma embriagador y especiado de Yves Saint-Laurent
Son dos perfumistas los que están en el origen de la elaboración de este perfume, a saber, Jean-Louis Sieuzac y Raymond Chaillan. Juntos, imaginaron un perfume complejo que requirió meses de trabajo y numerosos ensayos. Opium comienza con un aroma fresco de cítricos que combina la mandarina de Italia, el limón, la corteza de naranja y la bergamota. Además, el conjunto está sazonado con varias especias, entre las que el clavo y el cilantro dominan ampliamente. Después, aparece un corazón particularmente floral. Este combina la rosa, el lirio de los valles y el clavel. La ciruela, por su parte, enriquece esta esencia con su faceta impertinente y jugosa. Por último, el fondo de Opium es sorprendentemente potente. Combina la pimienta y la guindilla con la untuosidad de la vainilla y el benjuí de Siam. El pachulí, el cedro y el vetiver aportan aquí más misterio, mientras que Opium deja tras de sí una estela untuosa de madera de sándalo. Su animalidad, por su parte, le viene de la presencia de castóreo. Opium se convierte así en un perfume en perfecta comunión con la piel.
Pirámide olfativa
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La publicidad
En 1977, Opium entra en la leyenda de los perfumes junto a N.º 5 o Shalimar. Con su nombre y su publicidad sulfurosa, la fragancia de Yves Saint Laurent se describe como una incitación a la desenfrenación. La mujer Yves Saint Laurent es aquí, no solo sensual, sino sobre todo provocadora. Es cierto que el creador se complace en provocar a la gente desde sus inicios, particularmente a la burguesía, que dice detestar. A la vez ultrafemenino y sofisticado, Opium tiene algo inesperado. Hacía falta, entonces, para representarlo, una imagen a su altura.
Emily Blunt, adicta al opio de Yves Saint Laurent
Emily Blunt nació en 1983 en Londres. Se dio a conocer actuando en películas como My Summer of Love y, sobre todo, El diablo viste a la moda. Con Opium, es la primera vez que Emily Blunt es la imagen de un perfume. Cuando se le pregunta qué piensa del perfume, afirma que es un perfume de escándalo y de tabú a la vez, que se dirige a una mujer muy femenina y mística, el tipo de mujeres que ella adora, que no es una chica girly, que le gustan los aromas especiados embriagadores, y que recuerda a su madre, que nunca salía de noche sin un toque de Opium. Y continúa diciendo que para ella es extraordinario trabajar con Yves Saint Laurent, que admira la casa Saint Laurent desde hace muchos años y que tiene mucho respeto por lo que hace, y que encarnar este nuevo capítulo de Yves Saint Laurent le resulta terriblemente emocionante.
Un vídeo sulfuroso para el perfume Opium
Desde 1977, Yves Saint Laurent no deja de hacer soplar un viento de escándalo con sus vídeos publicitarios. Aquí, la marca deseaba una mujer fogosa, casi imprudente, de seducción magnética, a la que nada ni nadie puede resistirse. En este vídeo publicitario, Emily Blunt aparece radiante y fatal. Luce un collar grueso de oro y viste un traje sastre negro. Su escote es vertiginoso. Incandescente, la magnífica Emily Blunt se tiende luego sobre un sofá suntuoso, a modo de reina de Saba. La sensual Emily Blunt y el emblemático traje sastre negro reconectan con el lado chic couture de la marca YSL. Esta también quiso poner en contraste modernidad y tradición, moda urbana y placeres orientales. Con sus ingredientes embriagadores, no hay que olvidar que Opium es testigo de una pasión oriental deslumbrante.
Para representar este perfume de escándalo, hacía falta una mujer fatal como Emily Blunt. Seductora y embriagadora, la bella nos lleva hasta su sofá, donde le espera su perfume. Embriagador y atrayente, el vídeo publicitario lo es tanto como la fragancia. Un nuevo logro para el gran YSL.