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Olympéa

Olympéa: el perfume de una diosa del nuevo milenio. Después de un hombre mitad dios mitad efebo, Invictus, había que crear una mujer a la altura de sus poderes divinos, y esta será Olympéa, la mujer sublimada que nacerá en el seno de la casa Paco Rabanne en 2015.

Olympéa es el nombre de la última creación divina de Paco Rabanne. Elaborado en 2015, este perfume sumerge en un universo muy particular: el de la mitología griega. Ofrece el retrato de una diosa de los tiempos modernos, dejando flotar a su paso una estela embriagadora, a la vez floral, dulce, refrescante y salada. Olympéa resuena así como una pequeña revolución olfativa. Totalmente fuera del tiempo, invita a descubrir el encanto natural de una reina de la belleza. Elaborado con gracia e inteligencia, Olympéa no pasa desapercibido y hace tambalear los corazones. Su poder de seducción es absoluto, hasta el punto de que no parece tener ninguna dificultad para hacer perder la cabeza a uno de los hombres más codiciados del mundo: Invictus, su homólogo masculino. Cabe señalar también que el conjunto se presenta en un verdadero estuche de prestigio. Analicemos juntos los distintos elementos de su frasco.

Olympéa, un frasco salido directamente de la mitología griega

Antes de ser diseñador y creador de moda, Paco Rabanne es arquitecto de formación. Pues bien, esto se percibe en buena parte de sus creaciones. Muy audaz, exhibe desde sus inicios una moda radical y sensual, alejada de las normas y de las tendencias. Paco Rabanne no duda en utilizar materiales inesperados y futuristas para concebir sus prendas. Pues bien, es precisamente toda esta originalidad la que resurge también de este frasco. Cada una de sus botellas sumerge en un universo propio. Aquí, con Olympéa de Paco Rabanne, se trata de la mitología griega. Con un espíritu muy arquitectónico, Olympéa reposa en un círculo perfecto. Esta ánfora moderna no posee una forma recargada, sino que permanece perfectamente geométrica. El conjunto reposa sobre una base triangular, coronado por un tapón en forma de media luna. Semejante a un abanico, este último proviene más bien del estilo Art Déco.

Un rosa omnipresente para un símbolo absoluto de feminidad

Para completar esta imagen, Paco Rabanne apostó esencialmente por un colorido rosa melocotón. Este evoca la piel desnuda y la feminidad en general. Este matiz tan poético y romántico aparece no solo en la fragancia en sí misma, reflejándose en las paredes de cristal totalmente transparentes, sino también en su tapón. En efecto, este posee un vaporizador de color oro rosa, cuyo cuello también está realzado por este material refinado. Cabe señalar también que es en este mismo tono en el que se inscribe el nombre de esta esencia, en la cara frontal de este frasco, con sobriedad.

Los laureles de Paco Rabanne, como atributos de la victoria

Por último, para encarnar el poder de la feminidad y la victoria, Paco Rabanne decoró los lados de su frasco con dos laureles. Atributos victoriosos desde la época de la Grecia antigua, los laureles forman aquí ramas en metal cobrizo. Asimismo, cuando este frasco se coloca en vertical, los laureles recuerdan aquí las alas de la estatua griega de Niké, diosa de la victoria en la mitología griega... ¡Todo un símbolo! Sin lugar a duda, con Paco Rabanne, nada se deja al azar.