
Not a Perfume se sostiene en una única materia, el cetalox, que Romano Ricci sacó del fondo de las fórmulas para convertirla en el tema entero de su perfume, en 2010. Sin alérgeno, sin salida ni corazón, permanece al ras de la piel y cambia de un portador a otro. Un perfume que se reivindica como no siéndolo.
Un frasco blanco mate con tapón plateado, disponible desde el formato de bolso de 7,5 mililitros hasta el gran volumen de 200 mililitros.
El envase juega la misma carta que el perfume: blanco mate, sin transparencia, coronado por un tapón plateado, sin adorno ni tipografía marcada. Nada anuncia ahí una composición, lo cual resulta coherente con un perfume que rechaza la palabra.
Existen cuatro capacidades: 7,5 mililitros para el bolso, 50, 100 y 200 mililitros. La entrada de gama se anuncia a 30 euros, el gran formato a 145 euros en su sitio web.
El de 200 mililitros se presenta como el formato de fidelidad, reservado a quienes han adoptado la materia. La casa acompaña cada compra con una muestra, forma de admitir que la materia se prueba antes de comprarse.