
Nirmala: la esencia oriental de un gran clásico. Ya coronada de éxito con Habanita, la experiencia del trabajo sobre las materias perfumadas orientales resultó ser decididamente una de las especialidades de la casa Molinard con Nirmala.
La fruta de la pasión, dulce y gourmand, el pomelo, cítrico y fresco, y la mandarina, chispeante y solar, encabezan la composición, donde el azúcar, lo solar y el cítrico ocupan tres lugares separados.
El jazmín, cálido y salvaje, el mango, afrutado y lactónico, y el hibisco, dulce y almizclado, componen el corazón: la dulzura del hibisco se mantiene lejos de lo salvaje del jazmín como de la lactona del mango.
El sándalo, amaderado y aterciopelado, el haba tonka, tostada y almendrada, y el cedro, que evoca el lápiz de madera, se encuentran en el fondo; la madera del sándalo convive allí con la almendra tostada sin fundirse con ella.