
El regreso de Lolita Lempicka a la perfumería con LolitaLand Cada firma de perfumería posee su propio universo. Algunas de ellas apuestan por la sensualidad. Otras se destinan más bien a mujeres de negocios y proponen composiciones cargadas de carisma.
Lolitaland de Lolita Lempicka y su frasco de cuento La casa Lolita Lempicka posee el arte de hacer vagar la imaginación y de arrastrar a un mundo cada vez más onírico y fantástico. Esto se refleja en cada uno de sus perfumes. Además, desde su primera creación, Lolita Lempicka había maravillado con su frasco en forma de manzana, como salido directamente de un cuento de hadas. Hoy en día, la firma sigue apelando al alma infantil y transporta a un jardín maravilloso gracias a su nuevo perfume Lolitaland. Especie de ramillete chispeante, floral y afrutado, este perfume, realizado por Francis Kurkdjian, pone todos los sentidos en vilo. Además de su fragancia hechizante, Lolitaland deslumbra también por su magnífico frasco. Un análisis de esta botella fuera de lo común.
Lolitaland y su nuevo fruto de cristal
Aunque Lolitaland es efectivamente un perfume inédito, hay que reconocer que la forma de su frasco recuerda extrañamente a la de sus predecesores. Más redondo que sus predecesores, Lolitaland se presenta en una especie de fruto cuya silueta evoca la de una manzana. Cabe decir que se trata del fruto emblemático de la marca Lolita Lempicka. Símbolo del pecado original, es sin duda uno de los más universales que existen, fuente de innumerables leyendas. Aquí traslada a un sueño maravilloso y pretende hacer sucumbir a la tentación. En cambio, sus hojas doradas de antaño han desaparecido en favor de un tapón de cristal esmerilado de los más originales.
Lolita Lempicka presenta un animal fantástico
El tapón del frasco de Lolitaland es el fruto de un saber hacer excepcional. Es una escultura de pleno derecho y representa un animal fantástico que descansa sobre un lecho de flores. Aunque posee alas, este dibuja la silueta de una cierva. También aquí, este animal no ha sido elegido al azar. Asocia a la perfección la dulzura, la fuerza y la determinación, elementos que también se encuentran en la fragancia de Lolitaland. El frasco de este perfume fascina. A modo de tótem, posee una connotación mística. Cabe saber, además, que la cierva tiene un alcance esotérico muy fuerte. Sería un símbolo de regeneración y de vida.
El color rosa, símbolo absoluto de feminidad
Por último, un elemento más que tiene su importancia: el color elegido por Lolita Lempicka para su esencia. En la transparencia de su cristal, Lolitaland se revela en una fragancia de color rosa. Símbolo absoluto de feminidad, este desprende instintivamente un sentimiento de ternura. Lejos de resultar demasiado infantil, el rosa revela aquí un matiz bastante pálido, cargado de dulzura. El universo de Lolitaland se vuelve de inmediato apacible. Este perfume tiene el don de devolver a la infancia sin por ello volverse excesivamente empalagoso. Posee justo el atrevimiento y el asombro necesarios, preservando al mismo tiempo cierta sensualidad. Su redondez está llena de generosidad. Desde entonces, Lolitaland aparece como un verdadero elixir precioso sobre el cual se posa su nombre en una escritura alegre y muy estilizada.