
Lolita Lempicka lanza en 1997 su primer perfume, compuesto por Annick Menardo: un oriental gourmand centrado en el regaliz. Anís, regaliz y violeta abren paso a la hiedra, la cereza amarena y el iris, antes de un fondo de haba tonka, vainilla, heliotropo y almizcle blanco, en una manzana de cristal malva adornada con hiedra.
Una manzana de cristal malva, fruto de la tentación, adornada con esmaltes, una guirnalda de hiedra y un corazón de oro atravesado por una flecha.
El frasco es una manzana, fruto de la tentación, delicadamente decorada con esmaltes de colores. La hiedra, emblema de la marca, lleva su lema, me aferro o muero, y el estuche pretende ser la entrada a un país de las maravillas.
La casa describe hoy su manzana rodeada de una guirnalda de hojas de hiedra esmaltada en blanco y oro, adornada con un corazón atravesado por una flecha sobre madera de regaliz dorada. La casa la presenta como pensada por Lolita Lempicka como un objeto de arte.